Conciencia

Resultados que alertan sobre nuestra educación

Las pruebas de graduandos revelan un problema de calidad educativa, agravado por la baja cobertura.

Ante tanta opinión de la coyuntura política, se han dejado de discutir temas que determinan el futuro: la infraestructura, la salud y la educación. Pilares claves para tener verdaderas oportunidades de desarrollo de la población.


Un ejemplo reciente lo muestran los resultados de la evaluación diagnóstica aplicada a los estudiantes que se graduaron del diversificado el año pasado. La información del Ministerio de Educación (Mineduc) indica que solo el 35% de los graduandos alcanza el nivel de logro en lectura y apenas 16% en matemáticas —lo que es alarmante—. En la práctica, esto significa que la mayoría de los jóvenes que termina la secundaria no domina dos competencias básicas para seguir estudiando o incorporarse al mundo del trabajo.


El contexto hace que estas cifras sean todavía más preocupantes cuando se sabe que apenas uno de cada cuatro jóvenes del país llega al nivel diversificado. Por lo tanto, la evaluación corresponde únicamente a una parte relativamente pequeña de la población juvenil; es triste que los que logran estudiar no estén aprendiendo.


Las brechas entre departamentos también son evidentes. Por ejemplo, Jutiapa y Santa Rosa registran apenas 7% de estudiantes con logro de matemática. Zacapa alcanza 8% y Baja Verapaz e Izabal rondan el 9%. En lectura los porcentajes son mayores, pero en varios departamentos apenas superan el 20%, siendo los más altos la ciudad capital y Sacatepéquez, con 44%.


Particular preocupación generan los resultados de quienes estudian Magisterio. Según la evaluación, cerca del 13% alcanza el nivel de logro en matemáticas y alrededor del 33% en lectura. Es decir, incluso entre quienes se preparan para enseñar, una proporción importante no domina las competencias básicas que luego deberá transmitir a sus futuros estudiantes.


Es importante reconocer algunos avances recientes en la conducción del sistema educativo. Se han recuperado servicios de apoyo que se habían debilitado, se está retomando la rectoría de la educación y las autoridades no se han dejado manipular por presiones sindicales. En un contexto complejo, ordenar el sistema ya representa un paso relevante.

Al ritmo actual tomaría décadas para que los estudiantes aprendan matemáticas y lectura.


Sin embargo, ordenar no equivale a transformar. Hasta ahora no se observan cambios innovadores capaces de modificar la trayectoria del sistema educativo y mejorar de manera sostenida los aprendizajes.


La experiencia internacional muestra que cualquier transformación educativa pasa, inevitablemente, por los profesores: cómo se reclutan, cómo se forman y cómo se desarrollan a lo largo de su carrera. Los países que han logrado avances consistentes en educación comparten un rasgo común: atraer a buenos estudiantes a la docencia, formarlos con rigor y reconocer el mérito.


En ese contexto también genera inquietud la reciente reforma que plantea la formación docente por medio de Escuelas Normales Superiores. El riesgo es repetir esquemas que el país ya conoce y que no lograron elevar los aprendizajes de los estudiantes.


Además, el trabajo del profesor también está cambiando. Hoy los estudiantes tienen acceso a información desde distintos dispositivos a internet, por lo que enseñar ya no puede reducirse a repetir contenidos. Cada vez es más importante que el docente apoye a los alumnos a entender, preguntar, contrastar información y desarrollar criterio propio.


La discusión educativa no puede quedarse en programas aislados o ajustes parciales. El verdadero desafío es mejorar la calidad de quienes enseñan y la forma en que se enseña, además de avanzar hacia una cobertura universal al menos hasta tercero básico (hoy no supera ni la mitad).


De no hacer algo verdaderamente disruptivo en educación, buena parte de futuro del país está en juego. Si Guatemala quiere avanzar necesita más y mejor educación.

ESCRITO POR:

María del Carmen Aceña

Ingeniera en Sistemas, con maestría en Administración de Empresas de INCAE. Vicepresidente del Centro de Investigaciones Económicas (Cien). Exministra de Educación. Amante de la vida y de Guatemala