Desarrollo de país
Se perciben cambios de rumbo en Guatemala
Asumió como encargado de negocios en la embajada John M. Barrett.
La administración del presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, que recién cumplió un año de gestión de su segundo mandato, ya llevó a cabo cambios en las embajadas de su nación en varios países. Esto como lo anunció en diciembre de 2025, cuando se dijo que harían cambio de 30 embajadores de carrera, quienes accedieron a sus cargos durante la administración de Joe Biden. Estados Unidos cuenta con dos tipos de embajadores: los diplomáticos de carrera, que son funcionarios del servicio exterior, y los designados políticos, que pueden tener cercanía al presidente o al secretario de Estado.
El cambio de rumbo viene en el hemisferio occidental.
En el caso de Guatemala, asumió hace unos días como encargado de Negocios John M. Barrett, sin tener aún un embajador a la vista, por lo que será el de mayor jerarquía. Él es miembro de carrera del servicio exterior. Estuvo casi dos años de servicio como ministro consejero en la Embajada de Panamá, y previamente en Perú como consejero para Asuntos Económicos. También ocupó cargos de planificación estratégica y comercial antes de incorporarse al Departamento de Estado en empresas como PepsiCo, The Walt Disney Company y L. E. K. Consulting. Tiene un MBA de la Escuela de Negocios de Wharton.
La línea de Trump y Rubio desea que el Gobierno cumpla con sus funciones, y que, con los acuerdos entre ambos gobiernos, sean facilitadores para que el sector empresarial pueda potenciar el crecimiento económico. Esto con el fin de que se generen oportunidades de inversión y de empleo, y así no migren más personas ilegalmente a los Estados Unidos, al igual que se genere riqueza y ayude a salir de la pobreza a los guatemaltecos.
En mi opinión, será importante que el nuevo encargado de Negocios conozca a profundidad la plataforma Guatemala No Se Detiene, que tiene ya cuatro años de estar trabajando fuertemente en la mejora de la certeza jurídica, distintos modelos de inversiones, programas de infraestructura, turismo, agroindustria/agroexportaciones, y en la educación práctica del capital humano. Esta plataforma tiene como principal objetivo crear 2.5 millones de empleos en 10 años.
Entendiendo claramente que puede haber más proyectos de inversión privada y público-privada en el país, y que el sector público tiene suficientes recursos económicos, producto de tres presupuestos enormes, el Gobierno debe poder cumplirles a los ciudadanos con una buena infraestructura, puertos y aeropuertos eficientes, mejora visible y medible en la educación y en la salud pública, combatir el crimen común y organizado con mucha seriedad y responsabilidad más el adecuado manejo de las cárceles del país.
El cambio de rumbo viene en el hemisferio occidental a raíz de la política manifestada con mucha claridad por el secretario de Estado, Marco Rubio, donde pretenden cuidar de actividades ilícitas, como el narcotráfico, y de asuntos geopolíticos clave. Se entiende que verdaderamente quieren, desde el Gobierno estadounidense, una América Latina que sea próspera y que los gobiernos sean facilitadores de la inversión en marcos democráticos, donde la libertad y el respeto a la propiedad privada sean la base.
En Guatemala hay tanto por hacer que va a requerir que el Gobierno entienda su rol de facilitador y que el encargado de Negocios apoye con los medios que los Estados Unidos puede proporcionar al Gobierno y al sector productivo guatemaltecos.
Ahora estamos ya en el período de elecciones 2026. Ya se escucha que hay 183 candidatos a magistrados del Tribunal Supremo Electoral; también empieza el proceso para elegir a los Magistrados de la nueva Corte de Constitucionalidad, y pronto vendrán los procesos para la elección de fiscal general y de contralor general de Cuentas.
Ánimo, Guatemala, con la nueva oportunidad que presenta el apoyo de Estados Unidos a la institucionalidad del país.