Criterio urbano

Se vino la lluvia y no se invirtió en mantenimiento

Carreteras centroamericanas llevan más de tres años sin reparar.

A finales del año pasado, la Cámara del Agro advertía que 70% de las carreteras Centroamericanas estaba en mal estado. Lastimosamente, en el caso de la implementación de la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria, el Gobierno no ha hecho mayor cosa para que la Dirección de Proyectos Viales Prioritarios (Dipp) avance y pueda convertirse en la institución que se dedique a diseñar, construir, mantener y operar todas las carreteras Centroamericanas, así como los anillos metropolitanos y departamentales que el país necesita.

Suenan los chiquirines, comienza la lluvia, y nuestras carreteras, en pedazos.

Según la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria, para finales de abril, la Dipp tenía que haber concluido el estudio de cuál es el estado de todas las carreteras Centroamericanas, otro hito fallido por la indolencia del Gobierno para apoyar de manera más decidida la capacidad institucional. Por ni siquiera querer pagar los salarios de mercado al personal, tal y como lo establece la ley. Así, pasan los meses, no se le ha pagado nada a la gerente, la institución sigue desfinanciada y sin reglamento.

Algunos todavía creen que la ley quedó mal, porque no es una institución descentralizada, pero cuando uno ve cómo va la implementación de la Ley de Competencia, y la Superintendencia de Competencia, que sí es descentralizada, el panorama es el mismo: una institución refundida, sin sede propia, sin mayor personal, sin capacidad de ejecución, y tuvieron que ceder ante el populismo de quienes no permiten mejorar la capacidad y los salarios de las personas técnicas en instituciones públicas, para poder atraer mejor talento. Así que la ley es la ley, y hay que cumplirla.

Este es el verdadero desafío institucional que tenemos para poder contar con mejor infraestructura vial: acá las leyes no se cumplen. Sí, da envidia de la buena viajar a países vecinos y ver la calidad de sus carreteras, y no hay que irse muy lejos; ahora solo es de ir a El Salvador, Belice, Honduras o la misma República Dominicana, no digamos México, para ver infraestructura vial en buenas condiciones, mientras que acá nuestras carreteras Centroamericanas siguen sin mantenimiento, y se caerán nuevamente a pedazos ahora que empieza la época lluviosa.

Podrá avanzarse algo este año a través de Covial, tal vez, pero será con el mismo sistema de obra pública tradicional, que solo fomenta corrupción. El objetivo de la aprobación de la Dipp era empezar a contar con un sistema de pagos por indicadores de servicio que ayudara a Guatemala a contar con mejores carreteras, tal y como pasa en varios países de la región, no digamos en países desarrollados.

Estos son sistemas donde los contratos de mantenimiento, ampliación y operación de carreteras existentes son a largo plazo, donde se traslada el riesgo al privado y se tiene mayor transparencia en la ejecución, porque se empieza a pagar hasta que la obra está en funcionamiento. Algo que el sistema actual de Covial no permite y donde solo se adelantan millones, sin certeza de mantenimiento alguno y que además deja a nuestros puentes a merced del criterio de algunos funcionarios, de si “son transitables o no”; vaya evaluación.

Ojalá que con la llegada de la nueva viceministra de Mineco a la directiva de la Dipp se logre dar un giro a la ejecución y a una visión de Estado por fortalecer la capacidad institucional, de contar con personas bien remuneradas que sean capaces de dedicarse a trabajar por lograr contratos, que mejoren la calidad y la competitividad de nuestras carreteras y que se logren superar las trabas que hoy tienen amarrada a la Dipp. Desde ya le deseo lo mejor.

ESCRITO POR:

Juan Carlos Zapata

Director ejecutivo de Fundesa. Maestría en Gestión Pública y Liderazgo. Licenciatura en Administración de Empresas con especialización en Finanzas. Representante de diferentes mesas de trabajo del sector empresarial.