Escenario de Vida

Seguridad alimentaria, como principal enfoque de los gobiernos

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Muchas veces pensamos que alimentamos muy bien a nuestras familias si contamos con el dinero suficiente para suministrarles todo aquello que se les apetece. Sin embargo, se han hecho estudios que revelan que nuestra sociedad de clase media es quizás la que más gasta en comida chatarra y, por ende, tiene niños desnutridos. ¿Por qué? Porque muchas familias ya se han acostumbrado a evitar cocinar en casa. Está bien que de vez en cuando vayamos a establecimientos de comida rápida, pero que lo volvamos costumbre es harina de otro costal.

Nuestras madres y abuelas cocinaron para nosotros aquellos alimentos y recetas caseras que son parte de nuestras tradiciones culinarias guatemaltecas. Las verduras, la fruta, el maíz, el frijol, el arroz y las tortillas siempre han sido parte de nuestra dieta, y adoptar la comida rápida como algo normal en la dieta de nuestros hijos perjudica su salud y les lleva a perder inmunidad ante los desafíos de las pandemias como el covid, que están al asecho.

Constantemente me encuentro con personas de edad muy avanzada en las áreas rurales que se conservan sanas de mente y cuerpo por mucho tiempo. No es casualidad. Ellas han conservado su salud pues mantienen una dieta balanceada, consumiendo productos orgánicos. Quizás los huertos familiares en las áreas rurales sean una solución al tema de agricultura de subsistencia en las comunidades, y esto les brinda seguridad alimentaria. Mas, aunque no tengamos huertos familiares a la par de nuestras viviendas, en los mercados siempre hay forma de conseguir verduras y frutas saludables que no estén genéticamente modificadas. Mi propio abuelo llegó a vivir 104 años y a esa edad todavía leía el periódico sin lentes. Jamás padeció de Alzheimer ni demencia, y en sus últimos años tuvo calidad de vida. ¿Suerte? No. La decisión de estar sanos recae mucho en una buena alimentación.

No obstante, la seguridad alimentaria no viene por sí sola, pues debe garantizar el aprovisionamiento de alimentos que incluya a los más necesitados. Es crucial que en los pueblos y aldeas no se pierda la tradición de comer saludable. Por ende, los líderes comunitarios y religiosos, locutores de radio y televisión, alcaldes y gobernadores bien harían en fomentar que continuemos con nuestras propias tradiciones y formas de alimentarnos de lo que producimos localmente.

¿Y qué implica la Soberanía Alimentaria? Es la facultad de cada pueblo para definir sus propias políticas alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible. Implica garantizar el derecho campesino a producir alimentos que no sean genéticamente modificados. Incluye el derecho a proteger y regular la producción nacional agropecuaria y proteger el mercado doméstico del dumping de excedentes agrícolas y de las importaciones a bajo precio de otros países.

La Soberanía Alimentaria tiene que ver con la producción, la distribución y el consumo ecológicamente adecuados. Esto incluye la justicia socioeconómica y los sistemas de alimentos locales como medios de combatir el hambre y la pobreza.
Los niños y niñas necesitan gozar de un estado saludable para garantizar su buen desarrollo nutricional. No solo que haya alimentos sanos para ellos, sino también su plena distribución en todo el país. La seguridad alimentaria debiera ser el principal enfoque de los gobiernos, pues si los niños no tienen una alimentación adecuada desde temprana edad, su coeficiente intelectual sufre, no rinden en la escuela y cuando son mayores merma su desempeño. ¿Queremos una sociedad sin su pleno potencial intelectual?