Desarrollo de país

Seguridad ciudadana y manejo de cárceles

Si un Estado no vence a la criminalidad es porque el Estado es cómplice.

El lunes 19 de enero tuve la oportunidad de asistir al Desayuno Nacional de Oración en el Palacio Nacional de El Salvador, un evento de la Fundación Guatemala Próspera, donde participaron 14 congresistas (siete demócratas y siete republicanos) y un senador de los Estados Unidos; el presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Henry Alexander Mejía; y el presidente de la República, Nayib Bukele. Me impactaron dos eventos: 1) El reconocimiento de los políticos estadounidenses donde claramente expresaron que tienen diferencias en pensamiento político, pero que, cuando se trata de Dios, tienen unidad; y 2) el discurso del presidente Bukele donde comentó largo y tendido cómo asesinaban en El Salvador a un ciudadano cada 30 minutos y cómo, una mañana, después de muchas jornadas de trabajo, en el Gabinete de Seguridad, se encomendaron a Dios para resolver el problema. Bukele calificó como un milagro de Dios lo que sucedió y que eso hizo que El Salvador pasara de ser el país más inseguro del continente al país más seguro del continente.

Bukele calificó como un milagro de Dios lo que sucedió.

Se siente la seguridad ciudadana en San Salvador y comentan los mismos salvadoreños que en todo el país es una realidad. Esa realidad ha permitido posicionar a ese país en el mundo, lo cual no solo les permite vivir mejor, sino que abre el país a las inversiones a otra escala, lo cual les da plataforma para un desarrollo de país en un marco de seguridad ciudadana.

A través del tiempo se ha sabido que esos miles de mareros que mataban a tantos han sido recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), un centro penitenciario de máxima seguridad ubicado en Tecoluca construido en 2022 cuya capacidad es para 40 mil reclusos. El Cecot ha sido visitado por medios de comunicación y por organismos de seguridad de otros países como política del Gobierno salvadoreño para apoyo a países interesados en mejorar su sistema penitenciario.

La semana anterior al Desayuno Nacional de Oración, el presidente Bukele en una visita a Costa Rica dijo en un discurso que “si un Estado no vence a la criminalidad es porque el Estado es cómplice”, lo cual fue citado por medios de comunicación y redes sociales. Ese mensaje realmente ha puesto a pensar a muchos en qué sucede en sus países en cuanto a la lucha contra el crimen común y contra el crimen organizado.

En el caso de Guatemala marcan dos eventos importantes durante la gestión del actual gobierno: 1) La fuga en 2025 de 20 reos de la cárcel de Fraijanes, y 2) los motines del sábado 17 y domingo 18 de enero en algunas cárceles y el asesinato de 10 policías nacionales en el ejercicio de sus labores en varios lugares del departamento de Guatemala. Mi sentido pésame a las familias de esos policías que cumplían con su labor y a la institución de la PNC. En mi opinión, en lugar de ponerse a resolver los problemas de forma y de fondo y de pedirle a Dios iluminación y guía para resolver el problema del incremento del crimen en el país durante los últimos dos años, se ponen a politizar ese problema tan serio y echar culpas al pasado y a otros actores del sistema de justicia.

“Cada mico en su columpio”, dice el dicho, lo cual en mi opinión, es consecuente con el rol que la Constitución Política de la República manda al Organismo Ejecutivo, al Organismo Judicial, al Ministerio Publico y al Organismo Legislativo en materia de seguridad ciudadana. Recordemos que en Guatemala el presidente de la República es el jefe de Estado, razón por la cual debería de tener el liderazgo para articular mejor la materia de seguridad ciudadana con los otros poderes y órganos de control.

Insto a las autoridades en materia de seguridad ciudadana que volteen a ver el caso de éxito de El Salvador y que trabajen en resolver el serio problema que se vive en Guatemala.

ESCRITO POR:

José Santiago Molina

Economista y MBA por la Universidad de Dallas en Texas, Estados Unidos. Director de empresas del giro agrícola, pecuario, industrial, comercial y financiero.