Escenario de vida

Semana Santa en llamas

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

En el descanso de Semana Santa, los incendios en Guatemala devoraron 4,757 hectáreas de bosque, 403 incendios forestales en Petén, y todavía podrían incrementarse por casi 8,000 puntos de calor. También siento mucho pesar por el incendio de la Catedral de Notre Dame, en París, Francia, cuyas pérdidas lamento profundamente pero me consuela saber que aún puede ser reconstruida.

En el caso de nuestros bosques, la biodiversidad que está ardiendo no puede ser reconstruida. Las autoridades parecieran no poder apagar los fuegos, lo que no me extraña, pues desde que el gobierno decidió suprimir el Sistema Nacional para la Prevención y Combate de Incendios Forestales (Sipecif), era de esperar que estas desgracias sucedieran.

En el 2001 se creó el Sipecif, para coordinar las actividades de prevención y control de incendios forestales, después de ver el desastre ocasionado en 1998, que devoró miles de hectáreas de bosques de Petén. El Sipecif se articulaba con otras instituciones gubernamentales, más el ejército. Sin embargo, fue cerrado antojadizamente por orden presidencial en el 2017.

¿Entonces de qué nos quejamos si seguimos sin aprender las lecciones? Al gobierno se le olvidó que había un acuerdo gubernativo 63-2001, que sustentaba la coordinación que ejerce este Sistema, y junto al Convenio Marco de Cambio Climático (CCC) y los Mecanismos de Desarrollo, entre otros, debimos haber cumplido con los mandatos constitucionales y los compromisos adquiridos en convenios internacionales. Derogar un acuerdo tan importante como este fue un flagelo, y hoy, por este error garrafal, se están viviendo las consecuencias.

Todos sabemos que muchos incendios son provocados por el crimen organizado, para convertir las tierras en narcoganadería, y se dice que hay otros intereses oscuros. Laguna del Tigre está nuevamente acechada por los incendios, lo que puede propagarse incluso al Mirador. Por ello urge mayor gobernabilidad.

No podemos culpar ni a Conred ni al Conap, ya que sin un respaldo económico ninguna institución puede operar para prevenir o controlar los incendios. Es como si hubiésemos retrocedido 20 años, puesto que la Conred no atiende con especialidad las áreas protegidas ni la biodiversidad, ni tiene un mandato legal para la prevención y/o implementación de planes para la recuperación de las áreas afectadas por incendios forestales. Ninguna institución sustituyó al Sipecif, lo que hoy llora sangre. No permitamos que se sigan tomando decisiones antojadizas, como lo fue eliminar al Sipecif, y exijamos a este gobierno o al siguiente de turno que haga las enmiendas necesarias.

La comunidad ambientalista, en especial Asorema, está de pésame. Es lamentable que en el presupuesto nacional no se hayan adjudicado fondos suficientes para estos menesteres, si se sabía que año tras año existen estas amenazas. Según estudios del Geophysical Research, durante la época seca las áreas deforestadas tienden a ser 4-8 grados C más calientes que otras regiones boscosas. Al prender fuego estas áreas deforestadas, corremos el riesgo de que el incendio se propague a otras, y es así como nuestros bosques se siguen consumiendo en llamas.

Para lidiar con el problema, propongo que el presidente de la República active el Fondo Nacional de Emergencia, pues es un deber del Estado, y está contemplado en la Constitución Política de la República de Guatemala. Aunque se soliciten fondos a las embajadas o a la iniciativa privada, es el Estado de Guatemala quien realmente debe asumir su rol de prevención y atención, o perderemos las maravillosas riquezas y recursos naturales que son patrimonio de todos los guatemaltecos.