Si me permite
Si planificamos bien, se están evitando atrasos
El tiempo invertido en la planificación debe reflejarse en la buena ejecución del plan.
“Un buen plan es como un mapa de carretera; muestra el destino final y normalmente la mejor forma de llegar a él”. H. Stanley Judd
La tarea de planificar no solo es una capacidad; también requiere de una medida de disciplina, porque cuando surgen imprevistos debemos actuar conforme a las prioridades que tenemos en nuestros planes, además de saber interpretar la dimensión de urgencia que tiene lo imprevisto que ha surgido y de qué manera nos involucra o nos compromete.
La práctica de la buena planificación es un proceso que se debe aprender temprano en esta vida.
Cuando nos tomamos el debido tiempo para planificar, hay cuestiones que deben estar presentes para que podamos asegurarnos de que lo que se quiere hacer es posible y que justifica todo el esfuerzo que habremos de invertir. En primer lugar está conocer con claridad nuestras debilidades y también de nuestras fortalezas; de ese modo, los riesgos y las amenazas podrán enfrentarse y, cuando los imprevistos surgen, se sabrá cómo disiparlos, y haciendo los debidos ajustes logramos avanzar hasta tener la debida gratificación de planes que llegan a ser una realidad.
La vida que vivimos es muy semejante a una cadena que está compuesta por eslabones, los cuales están unidos unos con otros y de alguna manera se puede evaluar la resistencia que tienen y para qué funciones pueden ser usados, de igual manera, cada etapa que tienen los planes debe de ser lo suficientemente claros y logrables para que las metas se logren sin atrasos, los cuales surgen por no prever o bien por descuidos que no se justifican.
La planificación que se elabora debe ser parte formativa de nuestros sueños y los planes que nos hemos trazado para que no solo nos produzca en nosotros la debida gratificación, porque cuando alcanzamos lo planificado, esto habrá de abrirnos el horizonte para las próximas etapas de nuestros proyectos, porque difícilmente algún plan será el final en sí mismo, sino, por el contrario, nos ofrecerá alternativas para otros planes, los cuales están fundados en los logros que hemos alcanzado.
Podemos con toda certeza decir que aquellas personas que desde temprano en su vida fueron instruidas y orientadas en saber hacer planes, aun en los juegos que se involucraban, les ayudó no simplemente hacerlo mejor, sino poder conocerse a sí mismas y ser sabiamente selectivas para escoger lo más gratificante, al punto que visualizaron su vida y la orientaron a planes mayores y de mayor satisfacción.
Sin lugar a dudas, debemos tener conciencia de que cada uno de nosotros debemos de analizar cuánta prudencia y disciplina tenemos en trazar nuestros planes, para que no solo estemos logrando nuestros objetivos, sino también podamos favorecer la convivencia con los que nos acompañan en este peregrinaje de la vida.
Porque debemos de admitir el hecho de que no es ningún premio convivir o trabajar con aquellos que improvisan las cosas, no por ser creativos, sino porque no tomaron el debido tiempo en planificar, y por salir del paso es que están improvisando.
Aceptemos el desafío se ser los que nos tomamos el debido tiempo en planificar las cosas que queremos hacer, sin preocuparnos en cómo los demás hacen sus cosas, porque finalmente nuestros logros y nuestras metas nos habrán de gratificar y habremos, de alguna manera, de dar un ejemplo, que será un estímulo finalmente.