Con nombre propio

Sobre la crisis en Usac

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

Como estas líneas son escritas por un landivariano, para un mejor contexto señalo que crecí en un hogar donde mi papá me dijo siempre que él tenía dos madres, la primera, mi abuela, y la segunda, la Universidad de San Carlos que le había permitido crecer y desarrollarse. Sin duda alguna, cuando le comenté mi decisión de estudiar Derecho en la Universidad Rafael Landívar, más de alguna lesión a su corazón le provoqué, pero como amante de la libertad me apoyó, no sin antes decirme “aunque estudiés en la Landívar, vas a jurar la defensa de la autonomía universitaria y vas a defender lo que la Usac representa en el país”. Mis tres hermanos habían estudiado en Usac, así que con ese encargo entré en 1988 a la Facultad de Derecho y al graduarme fue Carlos Luna Villacorta, quien fungía como Decano, quien me hizo jurar defender la autonomía universitaria de Usac y luego Alfonso Novales en el Colegio quien tomó el mismo juramento. Creer que las crisis de Usac la deben analizar y resolver solo sus estudiantes, egresados y docentes es un grandísimo error. Si la Universidad de San Carlos está bien, el país está bien. No hay centro de mayor movilidad social que esta universidad.

“…los señores Marroquín y Crespo Juárez dejaron cuantiosas rentas para la fundación de una universidad; pero la cosa no fue tan fácil de obtenerse, porque según leemos en una exposición de la Municipalidad de Guatemala, los religiosos de la Compañía de Jesús se opusieron a ello por gozar del privilegio, con la falta de universidad, de dar los grados mayores en su colegio… El país no abundaba en sabios y por lo tanto hubo necesidad de abrir oposiciones no solo en este reino sino en el de México…”, nos dice Ramón Salazar en su Historia del Desenvolvimiento Intelectual de Guatemala. En la época colonial sobresalen rectores como José Simeón Cañas y Antonio José de Larrazábal (quien también fungió para la independencia).

Desde 1676 la Usac enfrenta con oposiciones a intereses particulares. En su devenir histórico fue Manuel Estrada Cabrera quien bautizó a la universidad con su nombre, ya en la reforma constitucional de 1921 se proponía su autonomía, pero fue hasta 1944 con el movimiento revolucionario que la Universidad la logra. Rectores como Carlos Federico Mora, Carlos Martínez Durán, Mario Dary Rivera, Leonel Carrillo Reeves (ambos asesinados), Rafael Cuevas del Cid, Saúl Osorio, Edmundo Vásquez Martínez y Roderico Segura Trujillo, tuvieron que saber defender la autonomía universitaria, cada quien su momento histórico.

La amiga Marielos Monzón en su columna de ayer, titulada “Guillermo Monzón Paz, el penalista de Usac”, nos relata como su padre, hace 40 años fue asesinado por las fuerzas luquistas por su trabajo universitario y al igual que decenas de estudiantes y catedráticos.

La actual crisis de la Usac y del Consejo Superior Universitario, condiciona el ejercicio académico y sobre todo la preparación de nuevos profesionistas. La reforma integral universitaria es fundamental y este tema es impostergable. Si vemos el proceso de transición democrática, en buena parte, el actuar universitario más pareciere homologarse a los intereses de partidos de gobierno y la gestión de Jafeth Cabrera en la vicepresidencia sí nos debe dejar claro que la universidad desde dentro, boicoteó el proceso de paz, porque su conducta no fue casual, es evidente su afinidad a la represión y a procesos antidemocráticos.

El primer paso para superar cualquier crisis es aceptar el problema. Si seguimos pensando en los laureles pasados la Usac la brecha con la Unam o UCR por hablar de México y Costa Rica, seguirá siendo abismal. La Usac no puede ser negocio para nadie y si eso no se cambia, seguiremos tal como estamos.