Con otra mirada
¡Te vas pa’fuera!
En el juego político, el estira y encoge de la lucha, característicos de todo proceso electoral, son razonables y válidos.
La vorágine cívica que vive Guatemala ante las elecciones para integrar el Tribunal Supremo Electoral, magistrados a la Corte de Constitucionalidad, fiscal general y contralor General de Cuentas, tendentes a quitar el poder al Pacto de Corruptos, se avivó dos semanas atrás con el cambio del rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac).
Integridad que la población sabrá emular ante las decisiones espurias que el Pacto de Corruptos insiste en imponer.
Cambio ansiado desde el propio 2022, cuando el rectorado fue arrebatado en favor del mentado Pacto, que tiene copados los poderes Legislativo y Judicial. Para esa mafia, la estatal Usac representa un importante bastión, pues, por ley, esa casa de estudios superiores designa más de 70 cargos públicos para la conducción del Estado. Designación plenamente justificada mientras representó la esencia del conocimiento y el saber, la honorabilidad y la ética en la práctica profesional… valores hoy caducados, con las contadas excepciones a la regla. En aquella sucia maniobra, de cuatro años atrás, el encumbramiento del rector fue apoyado por el Ministerio Público al impedir el ingreso de todos los cuerpos electorales al centro de votación, como no fueran los convenidos.
Ahora, cuando el período usurpado llega a su fin, surgen candidatos cuya idoneidad y prestigio provocaron que se pusiera en marcha la maquinaria golpista. Pero como el tiempo no pasa en balde, los universitarios conscientes y responsables no están dispuestos a permitir que el abuso continúe en detrimento de la academia y su negativa repercusión en el desarrollo de la Nación.
Así las cosas, los cuerpos electorales formados por catedráticos y estudiantes, y profesionales egresados de la Usac representados en sus respectivos colegios profesionales, están siendo mayoría y están dejando al usurpador fuera del proceso, pese a todas las argucias e ilegalidades que caracterizan al advenedizo sancarlista. En el juego político, el estira y encoge de la lucha, característicos de todo proceso electoral, son razonables y válidos. Sin embargo, lo que representa todo lo contrario es el descaro con que el rector pretende, junto a sus allegados, violentar las normas, leyes y procedimientos, en los cuerpos electorales.
En particular, me refiero a los profesionales que ambicionan dirigir los colegios profesionales, nomás para servir a su patrón, quien quiera que este sea: rector, decano, alcalde, jefe de sección en una entidad pública u otro. Desentendiéndose de la razón de ser: el bien del gremio en función de los fines y objetivos que la Ley de Colegiación Obligatoria impone; abjurando así los principios y valores con que fueron formados.
Entre los valores que se asumen propios e inherentes a un profesional, presentes en el libre ejercicio de la profesión o en el desempeño laboral público, están el libre albedrío, el criterio y la ética. Principios que no siempre son estimados por empleadores públicos (ministros, alcaldes, directores u otros) interesados en el sumiso acatamiento de sus decisiones, como por los grupos de poder político ligados a la Usac y sus múltiples unidades académicas que, para alcanzar sus fines, imponen sin ruborizarse intereses clientelares mediante coacción o amenazas de despido a colegas que laboran en la administración pública.
A pesar de esas tácticas contrarias a la ética y las buenas costumbres, la mayoría de titulados libres, desde su colegio profesional, dio muestra de determinación, autonomía y dignidad, diciendo al rector usurpador: ¡Te vas pa fuera! Integridad que la población sabrá emular ante las decisiones espurias que el Pacto de Corruptos insiste en imponer en sus últimos días, en su desesperación por conservar el poder.