Registro akásico

Temerosos y blandengues en nimiedades

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

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Frente a una gran potencia, es triste carecer de independencia. Más todavía, cuando no se puede ni siquiera permanecer neutral en un diferendo de discursos altisonantes. La condena a Venezuela por parte de EUA resultó un montaje de amenazas sin efecto. Más hizo un capitán de un navío de turistas al hundir a una patrullera venezolana cuando se intentaba el abordaje para robarle su embarcación. Miles de dólares gastados en combustible para llevar aviones, destructores y hasta un portaaviones movilizó el Comando Sur. Ciertamente expuso a su contraparte venezolana como un gobierno vociferante e incapaz de enfrentar a un oponente decidido; pero, igual, cuál es el sentido de elevar palabras inamistosas contra otro gobierno.

Ciertamente, el presidente y el ministro de Relaciones Exteriores del país no pueden ni deben olvidar el trato indigno dispensado por el gobierno de Maduro. Los esbirros venezolanos son despiadados, les gusta atemorizar y se portan como hienas. Así, en los foros internacionales, cuando se mencione a Venezuela, hacen bien en votar condenas. Todos saben que de nada sirven, pero al menos exhiben desquite.

No pasó lo mismo con Nicaragua. Hubo un proceso electoral interferido por la actuación gubernamental en contra de candidatos y propaganda desaforada con fondos públicos. Según el Consejo Supremo Electoral, votó el 62.2%. En EUA, en las elecciones presidenciales en promedio, vota el 55.5% de la población; salvo en la última elección donde se alcanzó el 62.4%. Se vota o se calla; la abstención no sirve para nada. Tampoco legitima ninguna demanda.

En Nicaragua es notorio que se encarceló a candidatos prometedores y a líderes de opinión para atemorizar a la población. En medio de la pobreza, con migajas se crea una clientela con la construcción de cuartos que se hacen pasar como viviendas para una familia. Se regala comida en igual forma a nuestro país. Sin embargo, no hubo la suspensión un fin de semana de noticias sobre el conteo de votos, tal como fue realizado en las últimas elecciones celebradas en Guatemala. Tampoco llegaron a las tres de la mañana, los votos por correo que cambiaron la elección en EUA.

No obstante, ya estuvo suave para Ortega y Rosario perpetuarse en el poder de la misma manera como con los Somoza. Es lo mismo, una familia monopoliza el poder y puede organizar manifestaciones, verbenas y actos masivos, acompañada de rebaños de votantes acarreados con un elote. El remedio es la no reelección. En Nicaragua debiera serlo. Igual en las alcaldías de nuestro país.

A Ortega lo perdonan pues endeuda a Nicaragua, como hace nuestro gobierno. Protestas altisonantes y condenas de discurso, son palabras al aire para legitimar el apoyo de la progresía. Pero allí sigue acompañado de su esposa cuyo buen gusto en el vestuario es igualmente patente. ¡Lástima la percha!

Las elecciones de Nicaragua fueron descalificadas en la última Asamblea General de la OEA. Votó en contra solamente Nicaragua, se ausentó San Cristóbal y Nieves, se abstuvieron: Honduras, México, San Vicente y Granadinas, Santa Lucía, Belice, Bolivia y Dominica. La posición guatemalteca se esperaba como abstención, pero cambió el voto. ¿Qué se ganó? Mañana un barrendero del Departamento de Estado lanzará condenas a funcionarios del país y premios para sus entenados entreguistas. Los noticieros magnificaran el oprobio; mientras tanto, el gobierno atemorizado, contratará más préstamos y será más servil.

La dignidad es un ejercicio de fortaleza de convicciones y amor a la patria. No se hable del honor nacional pues implica sacrificios.