Sin fronteras

TPS a cambio de TPS. Menos aquí, tierra de charlatanes

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El guatemalteco regular no necesita indagar lejos para comprobar, a través de la comparación, que en este país los ciudadanos recibimos charlatanería pura en lugar de una gestión pública mínimamente honesta. Y tampoco requiere indagar lejos para comprobar que, aunque la crítica a la clase política está generalizada, aquí, los políticos estafan a la gente de manera más descarada que casi cualquier otro lugar. Los de aquí dejan aún menos a cambio de sus enormes privilegios. El ridículo que hicieron los presidentes saliente y entrante y el recién electo alcalde capitalino con La Chula, es un ejemplo de esto. Esa locomotora, cuyo lugar más apropiado es la sala de un museo, la pretenden ofrecer como una solución al creciente e inaguantable problema del tráfico capitalino del siglo XXI. Basta ver los trenes modernos de San Juan en Puerto Rico, o de Panamá, ambas urbes más pequeñas que nuestra capital, para darse cuenta de que aquí debiéramos estar recibiendo más a cambio de los impuestos. Me atrevo a decir que también en este caso, Costa Rica es un punto de comparación. Aunque aún no funciona, ya se habla allá de un tren que circule por la pequeña San José. Casi puede uno apostar que ellos lo tendrán mucho antes que nosotros.

El evidente fraude con que habremos sido timados con lo que parece ser la mega estafa del libramiento en Chimaltenango, es otro caso que hace brotar sangre de los lagrimales. Hace una quincena, la Asociación de Ingenieros Jubilados de Guatemala denunció que cada kilómetro de ese monumento a la imperfección lo pagamos a más de Q31 millones. Sin embargo, el monumento ese, no demuestra poder soportar ni una sola llovizna sin que sobre su raquítica cinta asfáltica se desmorone un volcán de tierra, adornado con el “betunazo” de cemento que simuló ser una estructura de contención. Hago la salvedad de que la analogía de esa delgada capa de cemento con el betún de un pastel no es propia; la recogí de algún lado que no logro recordar y por ello no puedo dar la debida cita. En Guatemala tenemos larga historia con gobernantes que defraudan. Pero es necesario observar que ese vicio se mira en aumento; que los desfalcos son más cínicos y descarados. Ayer sábado circuló una foto en la que un insignificante rótulo instalado en esa carretera ya cedió al tornillo con el que fue fijado, y ahora cuelga por el aire, a punto de caer al suelo. Vergüenza ajena y rabia da escuchar al Ministro de Comunicaciones defender la obra aduciendo lluvia. ¡Lluvia! A esto, la asociación de ingenieros mencionada respondió que la responsable, en cambio, fue la “falta de ingeniería, previsión, planificación, diseño, construcción y supervisión”. Es decir, todo el trabajo que debió hacer el Gobierno.

El Pacto de Corruptos que gobierna Guatemala evidencia, constantemente, que tima descaradamente a su cándido e inocente pueblo. Esta última semana, los migrantes de El Salvador, Honduras y otros 4 países recibieron la noticia positiva de que EE. UU. extendió temporalmente el ansiado Estatus de Protección Temporal (TPS) para sus ciudadanos elegibles. Una gestión donde participaron exitosamente las diplomacias de cada país, sin duda. Esto, en el contexto del escándalo diplomático provocado por el reconocimiento público de la Casa Blanca de que hizo un quid pro quo hacia estos pequeños países, para presionarlos a ser terceros países seguros. Terceros Países Seguros (TPS), a cambio del TPS (estatus de protección temporal). ¿Qué obtuvo para los ciudadanos la estructura de Jimmy Morales y demás miembros del Pacto cuando se lanzó a ser tercer país seguro? La respuesta es evidente. Para usted, pueblo, no obtuvo nada. Nos atrevemos a pensar que para usted, pueblo, no solicitó nada. Y es que usted, poco, o nada importa.