Registro akásico

Un precio estable para la gasolina

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

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Si la gasolina y otros combustibles tienen precio estable, se facilita el control de los costes tan importante para subsidios y otros cálculos financieros. Si se vende más barata la gasolina a los distribuidores, los consumidores finales siempre pagan el mismo precio. Al contrario, también vale. Si los productores elevan el precio, los consumidores siempre pagarán lo mismo, pues el precio estable lo permite. De esa cuenta se crea una fuente de ingresos tributarios con la característica de su variabilidad, pero con efectos de estabilización para la economía en su conjunto.

Obvio, si el abastecimiento está por encima del precio estable, este se ajusta de manera inmediata. En la actualidad, los productores de combustible de menas de esquisto o shale oil entran a producir cuando el precio sobrepasa los US$60, entonces pueden competir con los productores de petróleo. Por lo tanto, se puede calcular una franja de oscilación con fronteras bien definidas, lo que redunda en una fuente de ingresos tributarios.

Ha sorprendido el análisis económico de la Cámara de Comercio de Guatemala sobre la crisis económica originada por las medidas sanitarias para frenar la pandemia del coronavirus. Fuera de las consabidas recomendaciones morales y hasta demagógicas de otras entidades y actores, los comerciantes han tenido la virtud de lo concreto. Precisamente en las acciones para la solidaridad con la población más vulnerable y necesitada, ese ente propone una contribución en el punto de venta de gasolinas y diésel en una banda ajustable sobre un precio estable.

La propuesta carecerá de oposición de la patronal, por lo que debía tomarse la palabra. Obvio, la medida está dirigida al aumento de las contribuciones de la pequeña burguesía y trabajadores formales permanentes, principalmente. No se espera se produzca una obstrucción importante por parte de los dueños de automóviles situados en esa condición social y económica.

Aunque elevar impuestos siempre es una medida impopular generadora de revoluciones y motines. Esa medida es aceptable por todos, pues la circulación en vehículos no es solo por motivos laborales o económicos. Una gran parte del tránsito vehicular se hace para diversión. La circulación de automóviles los jueves y viernes por la noche es una prueba evidente. A mucha gente, cuando tiene dinero en el bolsillo, no le importa gastar con tal de satisfacer su ansia de recreo. Para no hablar de algunas cabeceras y poblaciones cercanas a las carreteras, donde dar un colazo es motivo de embotellamiento en las vías nacionales.

La idea provino de los comerciantes; en contra, los mezquinos con iniciativa de ley, esperarán a que se olvide al autor de la propuesta para hacerlo ellos y ganar falsos méritos, en medio de otras medidas tributarias. Se origina en medio de una crisis mundial, pero no le quita pertinencia. Así como el hecho de establecerse por temporadas. No debe bajarse la guardia en la protección epidemiológica y cumplimiento de las medidas acordadas. Pero, solo estar alrededor de ese tema, de las teorías de la conspiración, de los países salvadores con la vacuna milagrosa y los lamentos por la falta de previsión, solo fomenta una atmósfera de mayor consternación.

Prestemos atención a las decisiones generadoras de las condiciones de reactivación económica. No confiemos solo en préstamos y devaluación para reanimar la economía. Apoyemos el esfuerzo nacional para volver a las condiciones anteriores a la emergencia, el esfuerzo futuro también depende de todos.