PLUMA INVITADA

¿Un presidente que gobierne tras las rejas?

|

Al ver el torrente de improperios y megalomanía que soltó Donald Trump el martes tras su segunda comparecencia, lo que me sorprendió no fue tanto la falsedad sino la desesperación.

' Incluso si Trump es sentenciado y encarcelado, seguiría en la contienda e incluso podría asumir. el cargo

Nicholas Kristof

“Soy el único que puede salvar a esta nación”, declaró Trump. Habló del “abuso de poder más malvado y atroz en la historia de nuestro país”, refiriéndose a su propia “persecución”. Dijo que el fiscal especial, Jack Smith, era un “demente”.

Sin embargo, el delirio de Trump no pareció darle energía ni a él ni a la gente y este estafador clásico pareció achicarse ante el escrutinio del fiscal. Era difícil evitar pensar en otros líderes a los que he cubierto a lo largo de las décadas cuando luchaban por evitar la cárcel; bajo investigación, se desinflaban ante nuestros ojos. Ahora, el cerco se estrecha en torno a Trump.

Me asalta una pregunta absurda: ¿podría un preso en una cárcel federal obtener un permiso para asistir a su propia investidura presidencial?

Me lo pregunto porque Trump parece moverse al mismo tiempo en dos direcciones opuestas e irreconciliables. Por una parte, parece cada vez más probable que se convierta en el primer expresidente condenado por un delito grave. Por la otra, también parece cada vez más probable que gane la nominación republicana como candidato a la presidencia y los mercados de apuestas también le dan alrededor de un 22 por ciento de posibilidades de seguir adelante y acabar siendo elegido presidente.

Cualquier acusado debe ser considerado inocente hasta que se demuestre su culpabilidad. Pero algunos abogados inteligentes creen que para Trump, el “peligro es extremo”, como dijo un exfiscal federal. El mismo William Barr, procurador general de la presidencia de Trump, dijo: “Si incluso la mitad de esto es cierto, está frito”.

Claro está que Trump podría tener suerte. Las pruebas de su propio abogado podrían ser declaradas inadmisibles en el juicio, tal vez la jueza permita tácticas dilatorias por parte de la defensa o quizá un simpatizante acérrimo del jurado de Florida se niegue a condenarlo. Pero Trump podría llegar a ser acusado en cuatro causas penales y, con tantos casos dando vueltas, aumentan las probabilidades de que sea encontrado culpable de cometer al menos un delito grave.

Sería su primer delito y no es seguro que fuera a la cárcel. Hasta ahora, los funcionarios han sido muy deferentes con Trump: no lo han esposado ni le han hecho una ficha policial.

Sin embargo, la deferencia puede terminar en caso de condena y los acusados en casos menos graves han terminado con penas de prisión importantes. Este mismo mes, un exoficial de la Fuerza Aérea fue condenado a tres años de prisión por guardar documentos clasificados, y se había declarado culpable, por lo que es de suponer que se redujo su condena. Y durante la presidencia de Trump, Reality Winner filtró un solo documento y fue condenado a más de cinco años de prisión.

Incluso si Trump es sentenciado y encarcelado, seguiría en la contienda e incluso podría asumir el cargo de presidente, si no está demasiado ocupado en la fábrica de la prisión haciendo placas. Eugene Debs, el candidato del Partido Socialista de América, se presentó a las elecciones presidenciales desde una prisión federal en 1920 y recibió casi un millón de votos.

Supongo que se podrían hacer arreglos para que los custodios no escuchen las conversaciones telefónicas entre el reo federal No. 62953-804 y los líderes chinos o rusos. ¿Quizás las reuniones de la cumbre podrían celebrarse en una celda más grande? ¿Banquetes de Estado en el comedor de la prisión?

Un precedente de bajo nivel: mientras cumplía condena por asesinato, Joel Caston fue elegido en 2021 para ser comisionado asesor del vecindario en Washington D. C. Pero se trata de un cargo de asesor no remunerado de dos años, algo diferente a la presidencia.

Si resulta que Trump es encarcelado y electo presidente, tal vez su Gabinete invoque la Vigésima Quinta Enmienda a la Constitución de Estados Unidos y lo declare incapaz de ocupar el cargo. Pero es de suponer que Trump elegiría con sumo cuidado a miembros de su gabinete que nunca harían eso. Otra posibilidad es que, de resultar electo, ¿intente indultarse a sí mismo?

¿Es concebible que los votantes elijan presidente a un hombre que ha sido condenado por delitos graves o que está a punto de serlo? Parece difícil de creer, pero yo también pensaba que era imposible que Trump resultara electo en 2016. Cabe destacar que, a medida que las causas judiciales contra Trump han ido ganando terreno este año, él también ha subido en las encuestas republicanas.

Una conjetura plausible, basada en parte en las últimas encuestas desde la acusación federal, es que los procesos judiciales podrían ayudarlo en las elecciones primarias republicanas y perjudicarlo en las elecciones generales. Pensando a futuro, las organizaciones de noticias no deben dejar caer la pelota como lo hicieron en 2016, dándole a Trump una plataforma sin verificar los hechos como es debido. Debemos facilitar la democracia, no dar poder a un demagogo contrario a ella.

En definitiva, creo que Trump va a caer. Pero mi pesadilla es que Estados Unidos caiga en una recesión de la que los ciudadanos culpen al presidente Joe Biden, que se produzca una crisis en el Medio Oriente que aumente los precios del petróleo y del gas y que haya un candidato de un tercer partido que le quite más votos a Biden que a Trump. O quizá Biden tenga una crisis de salud y la candidata demócrata sea Kamala Harris, que me temo que sería una candidata bastante más débil. En resumen, la elección de Trump como presidente parece poco probable, pero no imposible, y las consecuencias podrían ser catastróficas.

¿Un presidente en funciones que gobierne tras las rejas? Es totalmente inimaginable, ¿verdad? La incertidumbre habla de una tragedia para nuestra nación.

*c.2023 The New York Times Company

ESCRITO POR: