Cable a tierra

Un riñón para Jessi

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

Con tres meses de edad comenzó el calvario de Jessi, una joven que ahora tiene 16 años. Tiene insuficiencia renal crónica, terrible enfermedad con la cual han batallado ella y su papá, Rubén Álvarez, todos estos años y que ha mermado la calidad de vida y las oportunidades de Jessi y de su familia. Gracias al enorme deseo que tiene de vivir y a la tenacidad de su padre y familia, con el apoyo de organizaciones y fundaciones que se dedican a tratar esta terrible enfermedad, y de la Unidad Nacional de Enfermedad Renal Crónica (Unaerc), del Ministerio de Salud, han logrado llegar hasta el día de hoy.

Como nos pasa a la mayoría, por su condición ocupacional, el papá de Jessi no tiene acceso al IGSS. Los seguros privados de salud, además de estar fuera de su alcance económico, no cubren a “personas con condiciones preexistentes” como Jessi; es decir, quienes más lo necesitan, no tienen siquiera esta alternativa. La falta de un sistema público de salud efectivo y de cobertura universal, la falta de un sistema de protección y seguridad social que nos cubra a todos, y el magro financiamiento público de salud son tres problemas crónicos que tiene nuestro país y que pasan gobiernos y gobiernos y siguen sin resolverse. La Unaerc, del Ministerio de Salud, no cuenta tampoco con la posibilidad de garantizar el acceso pleno y gratuito de sus pacientes a un trasplante renal y al tratamiento de seguimiento.

Por esas razones, cada cierto tiempo leemos o escuchamos de personas que están pasando por graves problemas de salud y que no tienen cómo enfrentarlos. Son miles quienes en nuestro país están padeciendo de enfermedad renal crónica. Las estadísticas nacionales no logran dar plena cuenta de la gravedad del problema; la Organización Mundial de la Salud estima que por cada persona en el estadio ulterior de enfermedad renal crónica —que necesita el trasplante— hay otras cien personas con la enfermedad en distintos estadios.

En Guatemala, especialistas del IGSS estiman que hay por lo menos medio millón de personas con este problema de salud. Está fuertemente asociado con hipertensión arterial y diabetes. No obstante, en Centroamérica, el 40% de los casos de enfermedad renal crónica se están dando en población joven, trabajadores del agro que viven a poca altitud sobre el nivel del mar. Se asocia a una exposición continua a calor extremo, deshidratación severa, uso de agroquímicos, malnutrición y pobreza que lleva, a su vez, a un uso limitado o inexistente de servicios de salud que detecten tempranamente la enfermedad. Especialistas del IGSS señalan que ya es un importante problema de salud pública en el país, que representa altos costos para el sistema, pero para el cual aún se hace poco para prevenir la enfermedad y mejorar las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores agrícolas, principalmente de la Costa Sur.

En el caso de Jessi existe la posibilidad de un trasplante. Don Rubén Álvarez quiso ser donador y no fue compatible. Se necesita tanto hallar un donador como recursos para hacer frente a los gastos del trasplante y la medicación posterior. Por ello, don Rubén ha emprendido una campaña en redes sociales para recaudar fondos y así poder ofrecer a su hija esa posibilidad.

Jessi ha sobrevivido a tres colapsos a la fecha. Requiere con urgencia de un riñón compatible y del apoyo financiero para el trasplante y el tratamiento posterior. La cultura de la donación de órganos es aún incipiente en Guatemala. Les dejo el número de cuenta de Jessi Álvarez, por si la pueden ayudar: Banrural 331301379, y el contacto de don Rubén, celular 43947331, en caso exista la posibilidad de un donante potencial.