La antorcha

Una diplomacia triangular: EE. UU., Guatemala y Taiwán

A Guatemala se le presenta una gran oportunidad de elevar esta relación con Taiwán a niveles verdaderamente estratégicos.

El legendario general de los EE. UU. Douglas MacArthur (1880-1964) culminó su brillante y su extensa carrera militar al ser separado por el presidente Harry Truman, en 1951, del mando supremo de las fuerzas expedicionarias de las Naciones Unidas durante los momentos más críticos de la Guerra de Corea (1950-1953), por desavenencias públicas en la conducción estratégica de esa guerra. MacArthur propuso, para resolverla, conforme a documentos desclasificados, lanzar bombas atómicas tácticas a la comunista República Popular de China (RPCH), recién constituida en 1949, que se había involucrado de forma sorpresiva y decisiva a favor del casi derrotado y agresor gobierno comunista de Corea del Norte.

Guatemala es, quizá, el baluarte más importante de la defensa diplomática con que cuenta Taiwán en el mundo.

Los EE. UU. y la RPCH, si bien se enfrentaron militarmente de forma limitada, prevaleció entre las partes como actores claves de esa guerra una negociación equilibrada en que se acordó dividir la península de Corea en el denominado paralelo 38, un punto geográfico intermedio, que aún hoy en día separa a Corea del Sur de Corea del Norte.

Ambos países, de culturas y de sistemas políticos muy distintos, vuelven a reencontrarse tras la escisión profunda que se dio entre la URSS y la RPCH, los países más importantes dentro del supuestamente unido bloque comunista, durante la década de los años sesenta. Estas circunstancias imprevistas fueron brillantemente aprovechadas por Henry Kissinger, un personaje estadounidense de ascendencia alemana con capacidades intelectuales extraordinarias y conocimientos históricos muy valiosos que, en su calidad de asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, propició la visita histórica del presidente republicano Richard Nixon (1969-1974) a la RPCH en 1972. Para ello hubo una condición sine qua non que sigue siendo el cimiento fundamental de esta relación. El reconocimiento de que los chinos en ambos extremos del estrecho de Taiwán pertenecen a una sola China. Sin embargo, la posición de los EE. UU. calificada de ‘’ambiguedad estratégica” sostenida y funcional a lo largo de los años, ha permitido, gracias a su despliegue de fuerzas militares en la zona y garantías de seguridad, darle estabilidad, paz y desarrollo en democracia a lo que Guatemala reconoce oficialmente como la República de China en Taiwán.

Esta relación oficial entre Guatemala y Taiwán, forjada en los momentos difíciles de la Guerra Fría a través de la cooperación al Ejército Nacional, que en su momento fue auspiciada por los EE. UU., es de los últimos y quizá el baluarte más importante de la defensa diplomática con que cuenta Taiwán, pese a la influencia creciente de la RPCH, como una indiscutible potencia mundial.

A Guatemala se le presenta una gran oportunidad de elevar esta relación con Taiwán a niveles verdaderamente estratégicos, insertándola dentro de la cooperación entre el Comando Sur de los EE. UU. y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército Nacional, en función de los proyectos de infraestructura críticos que se tienen previstos para mejorar la seguridad, la competividad y el desarrollo del país frente a las crecientes amenazas transnacionales. Para ello, el Ejército Nacional, que está asumiendo un rol muy importante en esta agenda, podría sopesar esta iniciativa, explorando técnicamente si esto es factible, propiciando una diplomacia triangular entre EE. UU., Guatemala y Taiwán, que evalúe, articule y potencialice eventualmente esta agenda nacional, que tiene un impacto regional y que es una ruta crítica para generar grandes inversiones en infraestructuras bajo estándares internacionales. Esto, en sinergia con sectores productivos y países amigos, mejorando y compitiendo con lo que la RPCH ha estado haciendo en la región.

ESCRITO POR:

Luis Fernando Andrade Falla

Posgrado en Relaciones Internacionales, Universidad de Georgetown Washington, D.C. USA 1994-1995. Licenciatura en Ciencias Económicas por la Universidad Francisco Marroquín. Catedrático universitario. Contacto: lfandradef@hotmail.com

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