Registro akásico

Usac: está prohibido proponer

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

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Preparen la hoguera. Alisten el cruciferario, para permitir el beso a la cruz, del condenado envuelto por las llamas. Existe un tema cuya mención no alcanza los calificativos de izquierdista o derechista. Está más allá: en el mejor de los casos, es motivo de sordera; o de odio por traer a cuenta el naufragio de la educación superior.

Consecuencia oculta de la obsolescencia del modelo universitario público y privado. La organización de la educación superior fue definida en la década del 40 y se completó con la educación privada superior en los años 60, del siglo pasado.
La universidad privada medra gracias a los rechazos abultados de ingreso en la Usac y también por las cuotas, para quienes pueden pagarlas. Los criterios de excelencia son variados, se centran en las ingenierías. Las ciencias de la salud y las sociales no aparentan estar bajo observación de nadie. Con gran esfuerzo, algunas consiguen tener reconocimiento mundial. En los listados de puestos, como webometrics, las universidades privadas nacionales inician en el puesto cuatro mil de las calificaciones mundiales. La mejora corresponde a sus dueños.

Si se observa a la única universidad pública, está colocada en el puesto 4,654; mientras tanto, la mayoría de universidades públicas de Costa Rica tienen puestos arriba. Para muestra, la U de Costa Rica está en 1,617, la U Nacional de Costa Rica en 3,220 y así. Con el 5% del presupuesto nacional se consigue una universidad mediocre.

Fuera de señalar su bajo lugar, es obvio, la falta de apego a la ley, hay un funcionamiento resultado de decisiones pragmáticas antojadizas. Las facultades ya no vertebran a las comunidades de profesores y estudiantes. Los directores de las sedes, llamados centros universitarios, carecen de relación con los decanos. Firman los títulos de diferentes profesiones, rompiendo la tradición de la comunidad facultativa. Se trata de un asunto formal, pero indicativo de la obsolescencia de las facultades. La ocupación del espacio universitario está por debajo del 20%; es decir, antes de la pandemia, en un día solo se ocupan las aulas por cinco horas. Ahora ni siquiera alcanza el 10%.

El colegio electoral de la Usac se forma con la vieja organización en desuso. Están excluidos los centros universitarios. Los profesores vitalicios por oposición son una minoría sobrerrepresentada en las votaciones. Los empleados administrativos no guardan relación proporcional frente a los catedráticos. Además, no hay capacidad para elegir al rector, después de la defenestración del encarcelado Murphy Olimpo Paiz Recinos. En estos tiempos hay impedimento de reunión del colegio electoral. Fuera de los consabidos piquetes, hay varios amparos. Se advierte una tardanza semejante al asunto minero, sin resolverse por casi cuatro años. ¿Cuántos años pasarán ahora, en lo contencioso administrativo?

La solución está clara: nueva ley universitaria. Un sistema universitario con campus autónomos y con la organización que decida cada uno. De la misma manera que la Universidad de París, toda sección se organiza por separado sobre las decisiones de los integrantes en las diferentes sedes. El presupuesto se asigna en función del número de alumnos atendidos. Desafortunadamente, el congreso actual no es el mejor legislador para refundar a la universidad. La crisis se extenderá en el tiempo sin posibilidad de reorganización, pues se impide la expresión de diferentes proyectos. El gusto por el pensamiento único ahoga toda posibilidad de escoger entre propuestas, hecho característico de la ausencia de democracia.