Punto de encuentro

Usac: evitar un nuevo fraude

Lo que ocurre en la Universidad no solamente afecta a las y los sancarlistas.

Esta semana es clave para el rumbo que tome la única universidad pública del país, y con ella, la democracia guatemalteca. Para mañana, miércoles 8 de abril, está convocada la elección del nuevo rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac).


Si bien están encendidas todas las alarmas ante la negativa del Consejo Superior Universitario (CSU), presidido por el actual rector, Walter Mazariegos, de acreditar a los cuerpos electorales que legal y legítimamente fueron electos por estudiantes, profesores y colegios profesionales, hay un vigoroso movimiento de sancarlistas que está luchando por garantizar que la elección se lleve a cabo de forma limpia y con la participación de todos los electores, como lo establece la normativa universitaria.


Para ganar las elecciones de la rectoría, es necesario lograr al menos 86 votos entre las 171 personas que integran el Cuerpo Electoral Universitario (CEU), que se conforma así: 50 representantes de los catedráticos titulares de 10 facultades, 50 representantes estudiantiles de las facultades, 70 representantes de 14 colegios profesionales y el rector en funciones.


El primer gran triunfo de la oposición democrática fue organizarse y vencer mayoritariamente en las elecciones de los cuerpos electorales, a pesar de las prácticas para interferir y bloquear esas votaciones, incluida la no inscripción de algunas planillas.


Sin embargo, siguiendo el libreto del anterior proceso en el que Mazariegos fue elegido de forma fraudulenta, el CSU acreditó únicamente siete cuerpos electorales (de los 34 existentes), seis de los cuales le son afines. El resto de electores no ha recibido la acreditación porque con sus votos no habría posibilidad de que se reelija el actual rector: la resistencia universitaria ganó en 21 cuerpos electorales —que suman más de cien votos—, número suficiente para recuperar la rectoría.

Arévalo debe ejercer con firmeza su poder político y evitar otro fraude escandaloso.


Además de las acciones legales que han emprendido en diversas instancias judiciales para lograr la acreditación, la oposición mantiene una digna resistencia y una movilización permanente con actividades públicas de denuncia y rechazo a las maniobras que pretenden una reelección ilegal. Varios grupos y sectores sociales se han sumado a esta lucha porque comprenden el papel crucial que la universidad pública juega en nuestro país.


Y es que lo que ocurre en la Usac no solamente afecta a las y los sancarlistas. La captura institucional por grupos mafiosos incide en su debilitamiento y repercute en la calidad de la formación académica de miles de estudiantes, en la democratización del acceso a la enseñanza terciaria y en el desarrollo de la investigación científica para poner este conocimiento al servicio del pueblo guatemalteco. Por si lo anterior fuera poco, la Universidad tiene representación en decenas de juntas directivas de entidades públicas, designa un magistrado titular y uno suplente en la Corte de Constitucionalidad e integra las comisiones de postulación para la elección de instituciones clave como el Tribunal Supremo Electoral o el Ministerio Público. Todo eso la convierte en un objetivo de los grupos de poder fáctico, y de ello derivan las maniobras de cooptación.


Aunque hay una alta probabilidad de que el fraude se repita, el escenario político no es el mismo que en el 2022. Ni nos gobierna Alejandro Giammattei, ni tenemos a un ministro de Gobernación que vaya a utilizar a la Policía para sumarse a los grupos de choque y reprimir con gases lacrimógenos a la oposición.


Pero esto no es suficiente. El presidente Arévalo debe ejercer con firmeza su poder político y hacer lo que esté en sus manos para evitar otro fraude escandaloso y las amargas consecuencias que esto nos traería. Es el momento de respaldar al pueblo digno que hoy encabeza la resistencia universitaria.

ESCRITO POR:

Marielos Monzón

Periodista y comunicadora social. Conductora de radio y televisión. Coordinadora general de los Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP). Fundadora de la Red Centroamericana de Periodistas e integrante del colectivo No Nos Callarán.