Por la libertad
Venezuela en la encrucijada: ¿un nuevo comienzo?
¿Cómo estaría Latinoamérica hoy en día si hubiera ocurrido esto en Cuba y se hubiera extraído a Castro y sus secuaces?
El año no podía comenzar mejor que con la noticia de la extracción y captura de Nicolás Maduro, el tirano de Venezuela. Aunque muchos se están rasgando las vestiduras acusando a Donald Trump y a los Estados Unidos de América de una intromisión inadmisible, yo estoy feliz. Según la izquierda y algunos ingenuos puristas de otras ideologías, se violó el derecho internacional y no se respetó la democracia. Me pregunto: ¿Cuál derecho internacional tiene un tirano, asesino, usurpador del poder, torturador, violador de los más fundamentales derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad? ¿Cuál democracia, si cometieron fraude durante varias elecciones y la última fue tan burda que por fin nadie se la creyó?
Lo digo con toda franqueza: quisiera que lo mismo pasara con Cuba y Nicaragua.
Todo esto me hace pensar y replantearme varias preguntas: ¿Cómo estaría Latinoamérica hoy en día si hubiera ocurrido esto en Cuba y se hubiera extraído a Castro y sus secuaces? Tal vez Cuba sería el país más desarrollado de todo el continente americano. Tal vez ni Venezuela ni Nicaragua estarían en manos de una banda de tiranos criminales que están fraudulentamente en el poder. Tal vez el resto de los países latinoamericanos no hubieran sufrido un giro a la izquierda tan pronunciado, financiado con esclavos cubanos y petróleo venezolano. Nunca lo sabremos, pero aplaudo la decisión de haber capturado a Maduro, no tanto por lo que le acusaban de ser el líder del Cartel de los Soles, sino por ser un criminal y un tirano. Nicolás Maduro, con sus terribles cómplices Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y un gran grupo de líderes militares, policíacos, jueces y magistrados corruptos, controlan el poder a base de fuerza y terror.
Lo digo con toda franqueza: quisiera que lo mismo pasara con Cuba y Nicaragua. Aunque Trump espera que Cuba caiga sola, ya se ha visto que el régimen ha durado muchos años; han sufrido mucho y siguen ahí, porque si no es uno, es otro el que les brinda ayuda. Todos estos tiranos han sacado del juego político, de una u otra manera, a sus contrincantes y han tomado todos los poderes. La división de poderes es una pantomima para aparentar ser democráticos. De todos modos, la democracia no es un fin en sí mismo, es un medio para traspasar pacíficamente el poder. La izquierda radical se hizo de la vista gorda ante todas las atrocidades: crímenes horrendos, encarcelamientos políticos, asesinatos, secuestros, torturas y una serie de horrendos crímenes que aterraran a los venezolanos que aún quedan en el país. En vez de luchar por la justicia y los derechos individuales, esta izquierda trasnochada justifica todos esos crímenes en nombre del chavismo y el socialismo del siglo XXI.
Estados Unidos, bajo el liderazgo de Trump, le guste o no a todo el mundo, ha mandado un mensaje contundente de fuerza y poder al resto del mundo, no solo a Venezuela, sino a las principales potencias políticas y militares como Rusia y China. La operación de extracción de Maduro fue una obra maestra de estrategia con alta tecnología y profesionalismo que no tiene igual hasta el momento en ninguna parte. Por supuesto que digo estrategia porque detrás hubo negociaciones, topos, espionaje, inteligencia y contrainteligencia. Hubo de todo. Las declaraciones que oficialmente se comunican por parte de la Casa Blanca son para que las escuche la gente de a pie. A saber qué negociaciones con los líderes que ahora se oponen están fraguándose para cambiar la situación de Venezuela. Por eso, me imagino que el llamado gobierno transitorio es el producto de algún tipo de negociación, porque para mí el trabajo solamente estará terminado cuando todos los cómplices de Maduro y su régimen salgan del poder.