Registro akásico

¡Vivan los colores de la patria!

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

¿Fondeará de nuevo Bouchard en nuestro territorio, con ocasión del bicentenario de la Independencia? El ARA Bouchard zarpó de Toulon, Francia, hacia la Base Naval Mar del Plata, el 15 de enero del corriente. Se trata de una fragata que toma el nombre en honor de Hipólito Bouchard, *1780 +1837, héroe naval de las Provincias Unidas del Río de la Plata y del Perú. Si no lo sabía, los colores de las banderas centroamericanas se deben a este capitán.

La enseña nacional tiene como antecedentes las escarapelas facilitadas por Domingo French, en 1810. Cuando sesionaba el cabildo de Buenos Aires, ese patriota compró en la tienda de la Recoba cintas blancas y azules. El primero en utilizar la cucarda fue Antonio Beruti, que la colocó en su sombrero. Luego el general Manuel Belgrano creó la bandera bicolor, enarbolada por el ejército independentista y la naciente armada argentina.

La bandera y el proyecto de unidad continental bajo el nombre de Provincias Unidas llegaron a Centroamérica gracias al capitán Bouchard. Después de batallas marítimas en Sudamérica, con la fragata La Argentina, dio la vuelta al mundo, atacando los intereses del imperio español en Asia, bajo patente de corso concedida por la nueva autoridad independentista. Al final de su travesía, en 1818, ocupó poblaciones en la bahía de Monterrey y posteriormente la misión de San Juan Capistrano en California. Desde marzo hasta abril de 1819 impuso un bloqueo marítimo desde el puerto de Acajutla, hoy El Salvador, hasta el Realejo, hoy Nicaragua.

Derrotó a las embarcaciones de la marina española, apoderándose de un lugre, el Neptuno, y de una goleta, María Sofía, con las que continuó su travesía. Cuando se creía seguro en Chile fue prácticamente asaltado, mientras la confiada tripulación dormía, por el almirante Thomas Cochrane *1775 +1860, al servicio de la naciente república chilena. El marino inglés, alegando mandato judicial, se robó las naves Neptuno y María Sofía, así como el dinero en efectivo de Bouchard. Las autoridades chilenas dejaron partir las naves de la flota, de bandera argentina original. Luego, Bouchard pasó a la incipiente marina peruana, donde comandó la fragata Prueba. Interceptó a Cochrane en el Callao. El almirante Cochrane, llamado el Metálico Lord, no retó a su anterior víctima, limitándose a respetar el protectorado argentino del puerto de El Callao. Bouchard se retiró a un ingenio azucarero de su propiedad en Perú. Tuvo la mala fortuna de ser asesinado por un esclavo de la plantación en 1837.

Se debe saber que la bandera centroamericana fue izada de nuevo en la batalla contra Omoa y Trujillo, hoy Honduras, en 1820, por una flota atacante de la Gran Colombia, capitaneada por Louis Michel Aury *1788 +1821. Faltaba muy poco para establecer la bandera, azul y blanco, así como el nombre oficial, con la independencia en 1821.

La ignorancia histórica y el afán denigratorio de los estudios independentistas en nuestro país, con el consabido juicio de ignaros malintencionados, habrán de afirmar que nada cambió. Se desconoce el sacrificio, la convicción y el apego a la libertad de tantos próceres honrados; aunque se debe reconocer que hubo algunos indignos. Empero, no merecemos historiadores izquierdosos y progresía de la corrección para vilipendiar ese reconocido giro histórico.

Los gobiernos del istmo deberían invitar al ARA Bouchard a los festejos del bicentenario. Las armadas nacionales, al escoltarlo, manifestarán el orgullo por haber vivido el sueño de la independencia y el anhelo de fortalecer la soberanía por el ejercicio democrático.