Urbanismo y sociedad

Vivienda y desempleo, dentro del covid-19

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

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Empezando por la ciudad de Guatemala, que presenta el problema de la mala organización del uso del suelo, donde la vivienda se zonifica entre aquellos que pueden adquirir viviendas, dejando a los que no pueden lo que sobra.

Pero según Giammattei, ha establecido una política para un rescate del Estado corrupto violento de las invasiones del narco y de la ineficiencia en la ejecución de sus trabajos, por lo que surgen las preguntas de cómo preparan la organización urbana en Guatemala en que primero tratan a los que tienen posibilidades. Segundo, las hechas con deshechos de materiales.

Las primeras se sitúan en desarrollos formales, mientras las segundas en terrenos informales. Las primeras están ligadas a quienes proporcionan la tierra con servicios, como infraestructura, agua, alcantarillado, electricidad y comunicaciones, densificando la tierra, mediante el uso del suelo horizontal y vertical desorganizado, generando grandes problemas de embotellamientos vehiculares y reclaman la vuelta a la normalidad económica.

Las segundas son los “asentamientos”, ubicados en barrancos o en laderas de alto riesgo. Estos subdesarrollos carecen de infraestructuras básicas que le den funcionalidad y seguridad. Estos son producto de invasiones rurales atraídos por la economía urbana, en busca de sobrevivencia. Son los que conforman la economía informal y que se despliegan a lo largo y ancho durante en diferentes trabajos como mensajeros, etc., y se ubican en barrancos, laderas de alto riesgo o dentro de lugares sin servicios, con susceptibilidad de deslizamientos, derrumbes, por las mismas condiciones topográficas. Si le sumamos el efecto que generan las lluvias y la saturación de las fallas geológicas, con problemas ambientales como el huracán Amanda. Y la tormenta tropical Selma que viene desde el Pacífico y las inundaciones que producen, por lo que tienen que ser llevados a refugios. Con lo que se enfrentaran ante el covid-19, pues las restricciones establecidas difícilmente puedan cumplirlas por su débil estructura urbana y residencial a donde van. Ante todos estos factores negativos, han emigrado a USA 12.05,644 personas (2019). Y Hugo Monroy aseguró que estaban contagiados entre el 50% y el 75% de los guatemaltecos deportados desde EE. UU.

Estos habitantes de estos asentamientos padecen de trastornos físicos, como alteración del patrón de la conducta, en especial, el control del peso, que produce un deterioro físico y psicosocial producto de la conducta alimentaria, originados por la interacción de diferentes causas de origen biológico, sociológico, psicológico, familiar y sociocultural. (TCA)

Más de la mitad de estos sobrevive con un ingreso menor para adquirir una canasta básica de consumo vital. Y son más proclives a ser atacados por el covid-19, “un virus, que puede estar de dos a tres años en las personas contaminando a otros. Y su desaparición es el tiempo que le tomará dar la vuelta al mundo e infectar a un suficiente número de personas, para que así se establezca la inmunidad de rebaño, según el. Dr. Esparza, especialista en epidemiología, ex OMS”.

Tenemos la otra contaminación: “atmosférica”, que proviene de la circulación de tránsito que excede la cantidad que puede pasar por las vías establecidas, formando colas por paradas cortas o largas que afectan la fluidez seguridad vial, contaminando los espacios urbanos generado densidades anárquicas, por las limitaciones de ensanches, tanto para las circulación peatonal como vehicular.