Pluma invitada

¿Y los resultados del censo?

César Sagastume checharin.sagas@yahoo.com

No es válido, por su importancia, realizar un evento para saber cuántos somos, quiénes somos y cómo vivimos, para ejecutar políticas, planes y programas para el desarrollo nacional y después del tiempo transcurrido no se usen esos datos para la toma de decisiones de un año que comienza. ¿En qué momento serán utilizados?

Aún se desconocen los resultados del censo, que fue declarado de urgencia nacional, para tomar decisiones en la tarea de atención de las necesidades de la población y que lastimosamente no fueron utilizados para elaborar el Presupuesto General de la Nación. Los avances tecnológicos y el equipo encargado de realizarlo no han cumplido las expectativas de agilizar la tabulación de datos para conocer los resultados finales. Se han hecho esperar y transcurrido el tiempo no alcanza su cometido de toda información estadística que permita tomar decisiones de la inversión para resolver las necesidades demandadas por la población.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el objetivo toral de Censo es “Proporcionar datos estadísticos actualizados sobre las características demográficas, sociales, económicas y condiciones habituales existentes en el país que permita ajustar y/o definir implementar y evaluar planes, programas, políticas y estrategias de desarrollo humano sostenible, económico y social sectorial, departamental y municipal”.

El gobierno de tuno logró desarrollar un evento necesario para poder hacer una inversión ecuánime y técnica de los recursos del Estado y culminar su período, dando muestras de la utilidad que tiene la información fundada en datos reales para poder satisfacer las demandas más significantes de la población, que fueron los argumentos presentados para asignar millones de quetzales para realizar un censo por demás importante. Exigencia del Fondo de la Población de las Naciones Unidas, (Unfta, en inglés), ya que desde el 2002 no se llevaba a cabo, y se programó y se ejecutó del 23 de julio al 16 de agosto, con una inversión de 269 millones de quetzales, con otros ajustes financieros.

Hasta la saciedad se argumentó la urgencia de ejecutar este censo, necesario para poder tomar decisiones y mejorar la condiciones de vida de los guatemaltecos, e intervino un vasto equipo humano, incluyendo técnicos, especialistas y encuestadores, así como el suficiente equipo logístico, además del uso de tecnología de punta para procesar los datos y contar al corto plazo con los resultados finales, por lo que es de extrañar que a la fecha no hayan dado a conocer los resultados para utilizarlos en la distribución del Presupuesto General de la Nación, como principio elemental de la estadística.

Ha sido tradición que cuando se llega la época de elecciones, el Presupuesto de la Nación se aprueba atendiendo los intereses de los dueños del poder y empresarios, negociando las comisiones que enriquecen las finanzas de partidos políticos en el trillado financiamiento electoral ilícito, que no se logra erradicar.
Las demandas de falta de vivienda, fuentes de trabajo, productividad, servicios de calidad, educación, salud de calidad y preservación del medio ambiente son indicadores que seguramente se reflejan en los resultados del Censo, que muy bien hubieran focalizado la inversión para la elaboración de las políticas, planes, programas y estrategias que lleven a concretar una visión de desarrollo para todos, pero por intereses perversos y el enfrentamiento entre los poderes del Estado no se interesaron por utilizarlos.