ConcienciaVisión Guatemala

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La semana pasada murió Lars Franklin, un gran amigo y admirador de Guatemala, que siempre creyó en el potencial de nuestro país.

Lars fue representante del Programa para Naciones Unidas en Guatemala durante cinco años. Siempre que pudo, intentó por todos los medios que los guatemaltecos nos entendiéramos, nos reconciliáramos y miráramos hacia delante. El desarrollo de Guatemala fue siempre para él un asunto prioritario. Su muerte nos hace reflexionar sobre sus enseñanzas.

Un verdadero vikingo. Pura energía, mirada limpia, sonrisa franca, barba de dos colores, buen carácter. ¡Un gran amigo! Un hombre que desde que vino a nuestro país, en 1995, tuvo la firme convicción de que los guatemaltecos somos capaces de vivir en paz y construir una sociedad distinta.

Siempre que tenía oportunidad, Lars me recordaba la importancia del proyecto Visión Guatemala. Debes de escribir al respecto, me dijo la última vez que conversé con él. Si ustedes pudieran replicar la hermandad y sabiduría de este proyecto en cada uno de los guatemaltecos, el país saldrá adelante, señaló muy convincente con su acento sueco.

El proyecto Visión Guatemala dio la oportunidad a varios guatemaltecos, procedentes de distintos grupos y sectores, de conocerse. Durante más de 10 días convivimos, aprendimos y compartimos sueños y retos para construir una Guatemala diferente.

Visión Guatemala promovió un proceso de diálogo y concertación entre los diversos sectores de la sociedad guatemalteca, logrando definir una visión compartida del país. La metodología utilizada se basaba en la planificación por escenarios, centrándose en el futuro con base en el presente, explorando posibles rumbos, trabajando en conjunto y en consenso.

Los guatemaltecos convocados generamos más de 70 escenarios. A todos les poníamos un nombre, con el objeto de facilitar su concepto. Los había positivos y negativos. Algunos ejemplos: el vuelo de la luciérnaga, el retorno del pato poc, la lluvia de las plagas, despacio, que voy de prisa; escabroso, pero posible; la muerte de Xibalbá, olla de presión coreana, el despegue del Nahual, síndrome de la tortuga, aquí cabemos todos, de zope a gavilán, arcoiris al ritmo de la marimba, ni chicha ni limonada, el rugido de Balam, país sin rumbo, juntos podemos y ya es tiempo de actuar.

Ahora sí que es tiempo de actuar y empezar a ser actores de un país distinto. Indudablemente que la única forma de lograrlo es construyendo juntos. Creo que sería excelente hacer un ejercicio como el de Visión Guatemala, en el que participen miembros del Gobierno, del Foro Guatemala, partidos políticos y otros grupos.

Es imposible que logremos superar estas crisis si no iniciamos un proceso de diálogo, de concertación y de toma de decisiones, con una visión de país en un marco de largo plazo.

Bien vale la pena el retiro de unos cuantos días, para que líderes de la sociedad dialoguen, comenten y comiencen a armar este rompecabezas.

Visión Guatemala cambió la vida de muchas personas. Nos enseñó que nadie es dueño de la verdad y que para construir hay que escuchar. Que la empatía es la clave para entendernos y que sí es posible ponernos de acuerdo. El respeto y la humildad nos hacen grandes. La franqueza y la honestidad permiten generar confianza.

Seguramente, Lars estaría muy contento de observar cómo los guatemaltecos logramos edificar un nuevo destino, lleno de paz, armonía y prosperidad. Esperamos que sus consejos y sus ideas sigan latentes en nuestros corazones.

ESCRITO POR:

María del Carmen Aceña

Ingeniera en Sistemas, con maestría en Administración de Empresas de INCAE. Vicepresidente del Centro de Investigaciones Económicas (Cien). Exministra de Educación. Amante de la vida y de Guatemala

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