A contraluzJuanita
A SUS DOCE AÑOS llegó a ser noticia. Sus ojos perdidos y el cabello que se le caía por montones fueron una bofetada que nos dio en pleno rostro, porque ella representa el escalón más bajo de la desnutrición y la falta de sentido para vivir. Juanita se llamaba y estaba internada en el dispensario Bethania, de Jocotán, Chiquimula. Ni siquiera para su entierro pudo contar con sus seres queridos. Para qué, si una caja de muerto representa dinero que no hay y ella tan sólo es un número de esos que horrorizan por la cercanía con que el hambre acecha, en un país de abundancia de todo tipo: enfermos, analfabetas, asesinatos, pero sobre todo, corrupción. Discretamente fue llevada a la tierra estéril, la misma que ya no da lo suficiente para alimentar a un ejército de famélicos, que se extiende como sarna por el resto de Centroamérica.
Y MIENTRAS la tierra recibía los restos de Juanita, a unos 200 kilómetros de distancia se celebraba un magno acontecimiento. Los cinco presidentes de Centroamérica se reunían para deliberar sobre sus últimas confrontaciones. Miren, pues, qué importante es lograr acuerdos para que no se peleen, porque el gobierno de El Salvador es acusado de espionaje por el de Honduras, y éste último es señalado por Nicaragua de pasar por encima de su soberanía marítima. Y para resolver sus diferencias pusieron cuatro candados en la finca presidencial Santo Tomás; sí, la misma que fue ofrecida anteriormente para convertirse en un centro de estudios tecnológicos y luego se hicieron los locos. No cabe duda, era importante llegar a acuerdos sobre la dignidad nacional de cada país.
EN ESA CUMBRE no hubo una sola mención sobre la sequía y la hambruna, y programas urgentes para afrontar el problema. Para qué, si gente como Juanita no tiene ningún sentido cuando algo tan importante como la soberanía nacional está en juego. Para qué hablar de la pobreza, si es cotidiana. En Honduras y Nicaragua, por ejemplo, las secuelas de la tormenta Mitch, que asoló en 1998, aún están presentes y se han agravado con la pérdidas de las cosechas de este año. Cuadros similares a Jocotán y Camotán se repiten en Honduras y Nicaragua. La semana pasada, cientos de campesinos desempleados y sin dinero para comprar alimentos caminaron 173 kilómetros de La Dalia, Matagalpa, hasta Managua. El cierre de decenas de fincas de café en el norte de Nicaragua, debido a la depresión de los precios internacionales de ese producto, los ha orillado a buscar auxilio. Pero el presidente Arnoldo Alemán alega que no es cierto, que en su país no hay hambre.
CIERTAMENTE, Alemán manda en un país rico en recursos naturales desaprovechados y sus bolsillos se llenan cada vez más con la corrupción descarada de su gobierno. ¿Alguna semejanza entre Nicaragua y Guatemala? Somos países de contrastes. Cuando leo los diarios aparecen las imágenes abigarradas de niños desnutridos y en la página siguiente el despilfarro de los fondos de recursos públicos. La sombra de la corrupción en la fallida compra de un lote de placas, que llega a los Q87 millones, es también otra bofetada en pleno rostro. ¿Cuánto se podría hacer con ese dinero para tratar de aliviar las penurias de quienes hoy padecen la sequía? Sin embargo, hasta ayer el gobierno del Frente Republicano Guatemalteco, FRG, no daba mayores señales de interesarse en este problema. Quizá crea que la prensa se ha inventado el hambre en Camotán y Jocotán, para dañar su imagen.
COMPRENDO que los problemas que afronta Chiquimula son parte de un problema estructural de miseria, y que ahora estamos viendo sólo el principio, porque el problema más grave vendrá con la estación seca del próximo año. Si no se toma medidas urgentes, es probable que a partir de febrero del 2002 el rostro de Juanita se multiplique por decenas y centenas. Sin embargo, indigna la indolencia de las autoridades para enfrentar esta nueva circunstancia. Sobre todo, porque este gobierno no puede alegar de ignorancia. Año tras año Naciones Unidas ha hecho un estudio minucioso sobre la situación de pobreza del país. Además, la Secretaría de Planificación Económica divulgó recientemente un informe sobre las causas estructurales de la pobreza, pero sólo en eso se han quedado. ¿Será que Juanita merecía este fin? En nuestra absoluta miseria, en todos los planos, a los guatemaltecos ya sólo nos faltaba vivir esta certidumbre de estar en el hoyo del mundo.