DE MIS NOTAS
Dos millones sin empadronar
Las estadísticas son irrefutables, el problema muy serio, y la incidencia en las próximas elecciones, alta.
Resulta que, según el reciente reporte que el director ejecutivo de Renap le presentó en días pasados al cuerpo consular, dos millones 98 mil guatemaltecos con DPI no están empadronados.
El padrón electoral se cierra el 6 de junio —90 días antes del día de las elecciones, que es el 6 de septiembre próximo—.
Esto implica que el TSE tiene menos de 35 días de tiempo para empadronar a esa enorme masa de personas, a razón de casi 85 mil personas diarias, a partir del día de ayer. Una imposibilidad operativa, debido a los desafíos técnicos, de infraestructura y recursos que tal operación demanda.
Las personas empadronadas con DPI son seis millones 903 mil 396. En la elección pasada votó el 60 por ciento de empadronados.
Este año, debido a los escándalos y al ambiente tan cargado de frustración y al escaso viento de entusiasmo electoral, es muy probable que la participación sea menor al 50 por ciento.
Se puede inferir, entonces, que los votantes no pasarán de tres millones en la primera vuelta. Y si se repite el mismo porcentaje de participación de las elecciones pasadas en la segunda vuelta —que fue el 39 por ciento— el próximo 6 de septiembre, un millón 170 mil personas elegirán al próximo gobierno.
La mayor parte de esos dos millones de personas que no están empadronadas se debe a varias razones. Son mayoritariamente jóvenes que sacaron su DPI y nunca se preocuparon de empadronarse porque es un acto voluntario. Nadie les dijo nada. No estuvieron expuestos a campaña de motivación alguna y es un segmento con poco interés de participación en política.
Además de lo anterior, el Tribunal Supremo Electoral ha tenido una carrera contra el tiempo, por falta de presupuesto.
Cuánto de esto fue escasez real de fondos públicos y cuánto maniobra politiquera, nunca se sabrá, pero el hecho es que recibieron los fondos tarde y el efecto es que están muy atrasados en su plan operativo.
Es evidente que la solución para evitar que millones de guatemaltecos no se empadronen —y por ende se vean impedidos de participar cívicamente en las elecciones cada año— es simplemente cambiando la ley, para que el empadronamiento sea automático al momento de sacar el documento personal de identidad (DPI).
Nadie con dos dedos de frente se puede explicar la razón por la que este tema no haya salido antes, pero no se requiere ser un experto en ciencia rocket para concluir que lo que se debe hacer es “facilitar”, no complicar, los procesos de registro.
A todos nos queda un sabor amargo en cuanto a la batalla que durante los últimos cuatro años ha venido dándose entre los partidos políticos y el Tribunal Supremo Electoral.
No son pocos los que hemos insistido en que uno de los problemas más grandes que tiene el TSE son los vacíos, los recovecos legales y la falta de garra encontrada en el articulado de la Ley de Partidos Políticos. Una ley que debe ser reformada porque tiene deformaciones congénitas tan risibles como la imposición de multas de US$150.
Por cierto, ¿por qué en dólares americanos y no en quetzales guatemaltecos?
Hay toda una serie de cambios urgentes: número de diputados; revisión de los procedimientos de registro de partidos, etcétera.
Y así, con horizontes de conflictividad y demonios imprevistos pululando los abismos de los imponderables, se llevarán a cabo estas elecciones.
Ojalá aprendamos a no repetir la historia, y que este escribiente, junto a otros, no seamos un coro cantando a una sola nota la misma cantaleta dentro de cuatro años:
Se los dijimos…
alfredkalt@gmail.com