HAGAMOS LA DIFERENCIA

Ejemplo de vida

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En Guatemala acabamos de celebrar el Día de la Madre, fecha muy significativa para todos los que hemos tenido la dicha de tener una madre amorosa. Al llevarnos en su vientre, crea un vínculo especial indisoluble en el tiempo.

Quiero hoy rendir homenaje especial a mi madre, Nineth Gómez de Reyes, fallecida hace 15 años, quien a pesar de todas las vicisitudes que tuvo que afrontar en su vida, entre ellas haberse quedado huérfana muy joven, supo mostrarnos el camino a la felicidad. Su ejemplo ha sido una guía, su lucha tenaz nos mostró que es necesario persistir para triunfar. Apostó todo por la educación. Alumna de la Primera Promoción de Educación Básica por Cooperativa en mi pueblo, Santa Cruz el Chol, Baja Verapaz, al inscribirse para completar el cupo necesario para que se abriera el instituto. Emocionada, al concluir sus básicos decidió estudiar junto con mi padre y otros compañeros para maestra de Educación Primaria Rural, con el apoyo del director de la Normal de Salamá, Baja Verapaz, quien permitió estudios casi a distancia, debían llegar a la cabecera solo una vez por semana para entregar sus deberes, tareas y realizar los exámenes necesarios.

El último año fue obligatorio estudiarlo en forma presencial. Mi padre, por situaciones de su trabajo, debió trasladarse a un lugar distante de nuestro pueblo natal. Ella, decidida pero con escasos recursos, se trasladó a Salamá, a vivir con mis dos hermanos, en una casa prefabricada donada por la Cruz Roja después del terremoto de 1976. Los recursos económicos escaseaban y de uno en uno fue vendiendo sus electrodomésticos que con mucho esfuerzo había comprado, para sufragar los gastos que debía realizar, tanto en la manutención como en los útiles y libros escolares.

Mis padres fueron muy emprendedores, y en la población tuvieron diferentes tipos de negocios, pequeños pero que ayudaron al sostenimiento del hogar, y que fueron ejemplo para la comunidad. Ella manifestó siempre una vocación de servicio, ayudando a las personas que requerían sus servicios, desde alguna inyección y consejos médicos, hasta pequeños apoyos en comestibles y/o monetarios.

Luchó incansablemente para que siempre tuviéramos lo mejor; nos proporcionó los medios para que pudiéramos estudiar. Sacrificó el presente al ver siempre al futuro. Somos tres hermanos a quienes logró encaminar para hacernos profesionales universitarios. Nos transmitió ese carácter fuerte, tesonero, honesto, incansable para salir adelante. Solía repetir algunos dichos que probablemente escuchó e hizo suyos. Recuerdo uno que decía: “Quiero dejarles de herencia la educación, porque eso nadie se los quitará”. Estoy seguro de que lo expresaba, ya que al quedar huérfana muy joven fue desposeída de la herencia que le hubiera correspondido, herencia por la que su madre había trabajado muy duro porque, según ella, sus hijas heredarían el futuro de ese esfuerzo.

Fue trabajadora y optimista, obediente a sus principios, persistente y trabajadora hasta sus últimos días, y rebelde a las ironías de la vida. Sus consejos aún viven en mi mente, como guía para las decisiones más importantes.

samreygo@yahoo.com

ESCRITO POR:

Samuel Reyes Gómez

Doctor en Ciencias de la Investigación. Ingeniero agrónomo. Perito agrónomo. Docente universitario. Especialista en análisis de datos, proyectos, educación digital. Cristiano evangélico.