Si me permite

El correo tiene la magia de cambiar la vida

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

“Enviar una carta es una excelente manera de trasladarse a otra parte sin mover nada, salvo el corazón”. Petronio

Cuando regresamos las hojas de la historia para ver cómo el correo ha evolucionado, podemos notar del modo más elemental y también difícil cómo se inició el envío de mensajes para satisfacer la necesidad humana de mantenerse comunicados, y en la actualidad muchas veces nos olvidamos del proceso, ahora que contamos con tantas facilidades para hacerlo.

Cuando el nueve de este mes se celebra el Día Mundial del Correo, muchas personas para enviar una carta a alguien simplemente tienen que usar sus dos pulgares en su teléfono celular y en unos minutos han redactado la nota y la envían. La historia nos recuerda que para llegar a lo de hoy, han pasado diferentes etapas para suplir la misma necesidad de comunicarse con la familia o enviar una información.

El ser humano, por naturaleza, no puede aislarse; todo lo contrario, busca cómo saber de los suyos o bien cómo informar a los suyos de la realidad que está viviendo. Esto es lo que lo ha llevado a lo más elemental de “hágame el favor de ir a avisarle a mi mamá que ya he logrado hacer el mandado”, o hasta la triste noticia de “quien puede ir a decirles que su papá está enfermo, para que vengan a atenderlo”. Evidentemente las necesidades humanas son las mismas con el transcurrir del tiempo, lo que ha cambiado es el modo de comunicarlo.

Algunos de nosotros todavía tenemos presente al señor que llegaba con un enorme maletín para dejar las cartas que tanto esperábamos, y algunos de ellos hasta parecía que estaban cronometrados, porque a la misma hora pasaban dejando las cartas.

Hoy las cosas son diferentes, lo que ha cambiado es la modalidad, no la necesidad.

El correo más elemental de antes era aquella señora que mandaba a su niño a dejar un mensaje, hoy le piden prestado el teléfono para mandar un mensaje.

Lo que importa es que el mensaje se pueda comunicar, no importa el cómose haga. Esta verdad traspasa culturas y niveles sociales porque suple una necesidad básica.

Si por unos minutos pudiéramos imaginar que alguien quisiera aislarse y alejarse de su medio para vivir su vida y desentenderse de su medio, este mundo sería otra cosa. Lo anterior no solo es un imposible, sino que a nadie le interesa hacerlo, aun cuando alguna vez a gritos ha dicho “déjenme solo”. No dura mucho ese deseo porque estamos hechos de un elemento básico que es el perfil gregario que tenemos. La comunicación es lo que más evidencia esta realidad.

Debemos pensar que es necesario que cada uno de nosotros pongamos de nuestra parte para tener a los nuestros informados, para que sepan de nosotros y de ese modo no tengan que vivir en ansiedad y preocupación. Sin lugar a duda, lo opuesto es lo más común, todos somos de los que esperamos que se nos informe, pero nosotros, en la misma medida, no informamos. Por ello todos los medios modernos que han sustituido el correo son válidos y legítimos si los usamos responsablemente.

Recordamos en estos días el correo y su tarea titánica en el pasado y en toda su historia, con lo que permitió a los nuestros estar comunicados. Así mismo se valoran todos los avances que la ciencia nos ha permitido en materia de las comunicaciones y puede haber más. Pero cuando lo sea para mejorar la interrelación personal y no simplemente por asuntos superfluos.