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El dedo en la llaga
Finalmente la población guatemalteca ha alzado su voz y se ha pronunciado en un tono alto y firme, en una magnífica concentración multitudinaria. Hoy Guatemala ha decidido dar vuelta a la página y empezar a escribir una nueva etapa histórica en una hoja en blanco, con tinta de sangre de los miles de guatemaltecos asesinados por la violencia que reina en el país, la extrema pobreza y enfermedad desentendida de cientos de personas que han fallecido en los hospitales públicos, que murieron en un país sin esperanza de cambio, donde los fondos del erario público fueron vilmente saqueados, por este desgobierno de turno. En esta ocasión los guatemaltecos finalmente se atrevieron a exigir sus derechos y pedir rendición de cuentas cabales.
Esta concentración tiene gran trascendencia histórica porque los ciudadanos demostraron el repudio a la corrupción existente en el Gobierno, que ha salpicado todas las instituciones del Estado. Aunque el mismo precandidato oficial saltó del barco, cual rata antes de que la nave se hundiera, nadie se tragó su comparsa.
Asimismo le siguieron otros bichos de su misma especie como alcaldes, diputados y otras alimañas más. No engañan a nadie. Aquí la corrupción incluye ministros, diputados, alcaldes. Todos ellos han hecho una piñata con los fondos públicos. Se acabó la fiesta y el “Chicharrón con pelos”.
Aunque el presidente insiste en no asumir su responsabilidad y lavarse las manos, haciéndose de la vista gorda con sus funcionarios más allegados (léase la vicepresidenta y los ministros), no puede quedar bien con Dios y con el diablo, y dar declaraciones irresponsables, tales como decir que les va a consultar si quieren entregar su estado patrimonial o no, en forma discrecional. De seguir esa línea, se está metiendo en serios problemas con el pueblo de Guatemala, que no aceptará más largas, mentiras y manipulaciones. Tampoco deben formarse comisiones fiscalizadoras integradas con exfuncionarios de otros gobiernos, queremos gente fresca y limpia, profesionales que jamás hayan pertenecido a partido político alguno.
La protesta pacífica continuará e incluirá también al Congreso, que finalmente deberá responder al clamor de la ciudadanía, retirando el manto de inmunidad de Pérez y Baldetti, para que sean investigados.
El mensaje de los diferentes sectores es claro y contundente, y está recibido, como dijo Pérez. A pesar de esto pareciera que el presidente no está dispuesto a accionar concretamente a las peticiones muy justas de los diversos sectores del país, que exigen una limpia de corrupción en su gobierno, empezando por Baldetti, pero él insiste en ir contracorriente y no soltarla.
Además empezó ya a dar declaraciones desestimando la magnitud de las manifestaciones y peticiones, argumentando que son unos pocos. El presidente no debe confiarse asumiendo que en Guatemala… ¡no pasa nada! Y que aquí se olvidan los escándalos en tres días. ¡Cuidado! Que no cante victoria antes de tiempo, porque esta lucha apenas empieza y no se quitará el dedo de la llaga, hasta que el mandatario actúe con ética y transparencia.
Imagen_es_percepcion@yahoo.com