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El jade en Guatemala

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Desde que era una niña he sentido fascinación por el jade, pues mi padre, H.J. Nicol, incursionó en esta gema y estaba ilusionado en ver concretado su sueño en descubrir las maravillas que Guatemala poseía de jade. Nuestro garaje se llenaba de piedras de todo tipo a finales de los años 50. En los fines de semana, mi padre nos llevaba en jeeps de doble tracción junto a mis hermanos a buscar “piedras” (lo que llamamos “canteras”), y encontró algunas vetas en El Jute, El Manzanal y Sierra de las Minas, entre algunos, aunque no recuerdo si fueron lo suficientemente grandes como para trabajarlas. No era geólogo, pero sí estudioso de la materia, y el jade siempre cobró un lugar preponderante en su corazón.

El misterio de dónde encontrar jade en Guatemala fue parcialmente resuelto cuando el curador William Foshag, del Smithsonian pasó 20 años de su vida en busca de fuentes de jade en todo México y América Central. De allí que su obra, Mineralogical Studies en Guatemala Jade, fuese publicada en 1957.

Si mi padre viviera encontraría mucha satisfacción en saber que Jay Ridinger, por los años 70, y hoy, Mary Lou Ridinger, de Jades S.A. (Jade Maya), han logrado seguir adelante con la búsqueda y descubrimiento de jade. A este gran esfuerzo luego se sumó Gerald Leech, de Casa del Jade, ambos haciendo un tremendo trabajo en colocar a Guatemala como un destino del jade de la más alta calidad.

Según datos históricos, Robert Leslie, por los años 50, quien cosechaba tomates, con una de las máquinas para quebrar el suelo se trabó con una piedra y nunca se imaginó que se trataría de jade. Leslie fue quien le dio la primera pista a Foshag del Smithsonian y así fue como lo redescubrió en la Sierra de las Minas. No obstante, fue Jay Ridinger el primero en promover la industria del jade junto a otros cinco entrepeneurs: Mary Lou (su esposa), Jean Debeaux, Guy Labarage y Gerald Leech, todos por el año 73.

Jean Debeaux, de origen belga, fue un joyero diseñador de sumo talento, contratado por Ridinger para identificar y autenticar piezas precolombinas. Simultáneamente, Ridinger no solo contrató a Jean Debeaux como joyero, sino a Gerald Leech, en 1974, para que administrara el negocio. Ridinger sabía dónde estaban las canteras y fue así como habló con Debaux y con Leech para montar juntos una compañía de jade para exportarlo al oriente. Al cabo de un tiempo, Leech se separó y fundó Casa De Jade, las dos empresas más prestigiosas de jade en Antigua Guatemala.

Ahora le debemos un aplauso a la connotada arqueóloga Mary Lou Ridinger, pues está intentando promocionarlo en Europa, junto con la Embajada de Guatemala en Suiza, y en cooperación con el Museo Cerny Inuit de la Colección en Bern. Guatemala se hará presente en Zurich con Los Secretos de las Tumbas Mayas, y la exhibición de Jade en el Plutschow Gallery, del 18 al 20 de octubre.

Estas personalidades cobran sumo valor para Guatemala y la exhibición de Ridinger aflorará con un nuevo interés de turistas que vengan a Guatemala. Mi padre fue un gran soñador en un momento prematuro, pero así nacen las realidades. No obstante, el gran aporte de estas prestigiosas compañías, Jades S.A., y Casa del Jade, es evitar el robo de piezas arqueológicas, ya que es más seguro comprar copias tan bellamente reproducidas con garantía al cien por cien de jade jadeita de Guatemala que saquear. Ojo: Gane premios “en vivo”, por Los Secretos Mejor Guardados (Guatevisión), cada sábado, a las 4.30 pm, y ¡hoy domingo, 8 am! Entre ellos, alojamientos en Antigua.

fbt_guatemala@yahoo.com