El súper mirón

JORGE JACOBS A.

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Con esa información implementó su estrategia. Supervisó el momento de las transacciones, lo que le permitiría atisbar, aunque sea de reojo, el arribo de las personas. Luego de un tiempo realizando esta fiscalización, decidió que se iría al área externa y estaría atento a  los carros que fueran saliendo.

Cuando salió el primer carro le hizo el alto,  pero el piloto, creyendo que era un ladrón, aceleró y, de no quitarse, habría sido arrollado. El supervisor no se desanimó. Tenía que lograr detener algunos de los carros para atisbar en su prohibido interior. Decidió ponerse en la salida del motel, que estaba mejor iluminada.

El primer vehículo que salió, muy lujoso, no se detuvo y por poco lo pasa tirando. El segundo auto se detuvo, pero cuando el supervisor se acercó a la ventanilla polarizada, el conductor aceleró y se fue. Finalmente, con el tercer vehículo tuvo suerte. El conductor bajó un poco el vidrio, lo que él aprovechó para pedirle ver su factura, a la vez que atisbaba dentro del vehículo. El conductor le tiró la factura, cerró la ventana y se fue.

El proceso se repitió durante buena parte de la noche. Su reporte al otro día lo decía todo. Cuando fiscalizó la recepción de los cobros, en todo momento se emitió factura.

De los autos que logró detener a la salida, todos también llevaban factura. Lo que le pareció curioso eran los tributarios: el patito feo, Batman, Gatúbela, Tribilín, Thor, el Pato Donald y Mickey Mouse; todos, por cierto, con el mismo NIT: 66666-6. También encontró algunas con nombres de políticos y funcionarios, pero él podía dar fe de que no eran ellos quienes le habían dado las facturas, así que de seguro era un plan para ensuciar su buen nombre.

Lo que no puso en el reporte fue la satisfacción de sus sueños voyeristas al alcanzar a ver, aunque sea por fugaces momentos, a algunas de las parejas que salían del prohibido lugar. Quedó convidado para continuar, incluso ad honorem, en la fiscalización de moteles.

@jjliber

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