SI ME PERMITE

El trabajo más que necesidad debe ser un deber

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“Cuando el trabajo es un placer, la vida es bella. Pero cuando nos es impuesto, la vida es una esclavitud”. Máximo Gorki

Lamentablemente, muchas veces el trabajo se ha presentado y percibido como algo desagradable y penoso. Debemos admitir que en la mayoría de las oportunidades lo que nos dignifica y nos da una imagen de formalidad es nuestro trabajo, claro que en muchas de las oportunidades recibimos respeto y dignidad por el trabajo que estamos desempeñando.

Y cuando entendemos el trabajo en su perspectiva correcta, como algo que hemos tenido que aprender y que nadie viene a este mundo con un trabajo debajo del brazo y por ello tiene que empezar de lo más elemental para llegar a lo más técnico y especializado conforme a sus capacidades y las habilidades que está desarrollando.

Cuando hemos tenido la oportunidad de estar con alguien para aprender a trabajar, no importando qué tan particular sea este, recordamos que fuimos enseñados mucho más por el ejemplo del que nos guió en el trabajo que la simple explicación que nos fue comunicada. Frases muy repetidas como “esto así se hace” o bien instrucciones como la de “primero debe hacer…” son explicaciones que hoy han hecho de nosotros expertos en el trabajo que desempeñamos.

Cuando recordamos dónde iniciamos trabajando y lo que nos tocaba hacer para empezar en el trabajo llegamos a reconocer que la progresión en cualquier labor es esencial para poder avanzar y mejorar lo que se hacer diariamente.

Sin duda, los que nos rodean normalmente nos ven por el puesto que ocupamos y muy difícilmente pueden ver el proceso que hemos vivido en un periodo de tiempo para estar donde estamos.

Y claro está que nunca debemos ver el trabajo que desempeñamos como el punto final, sino visualizar en él un avance constante.

Lo más incómodo cuando hablamos de nuestro trabajo siempre es la pregunta de cuánto nos pagan o cuánto ganamos. Y el monto de lo que se nos paga es muy relativo, porque este no siempre significa lo mismo para todos.

Lo fundamental es el elemento de gratificación que recibimos por la labor desempeñada para poder entender nuestra capacidad. El conocimiento invertido en el trabajo nos permite ver el verdadero rendimiento que tenemos.

Cuando hablamos de experiencia en un trabajo estamos hablando de desempeño, conocimiento que se ha invertido para poder desempeñar lo que estamos haciendo. Y cuando esta realidad es bien entendida, debemos reconocer que un trabajo previo bien desempeñado es el medio que nos abre las puertas para otro trabajo de mayor responsabilidad y también de mayor beneficio.

Este principio puede llegar a ser como una cadena de que un trabajo nos lleva a otro, y así podemos culminar nuestro tiempo laboral con una gratificación que solo nosotros podemos entender.

En estos días, cuando muchos están en una necesidad de un trabajo, la pregunta que surge es si estarían dispuestos a trabajar en lo que se les ofrezca o tienen limitaciones de capacitación para poder desempeñarse. Si fuera asunto de una buena capacitación, seguramente se nos ofrecería si nuestra disposición al trabajo es clara y con disposición a aprender.

El trabajo es algo frágil, por lo que quien lo tiene debe cuidarlo, para no perderlo, y el que lo busca debe inspirar confianza para que lo contraten.

samuel.berberian@gmail.com

ESCRITO POR:

Samuel Berberián

Doctor en Religiones de la Newport University, California. Fundador del Instituto Federico Crowe. Presidente de Fundación Doulos. Fue decano de la Facultad de Teología de las universidades Mariano Gálvez y Panamericana.

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