¡Feliz Navidad!

Magalí Rey Rosa

|

Hoy, 24 de diciembre del 2010, yo deseo, con todo mi corazón, que el amor sea el sentimiento predominante, no solo para hoy, sino para siempre, entre guatemaltecos y guatemaltecas. Muchas personas celebrarán esta noche, rodeadas de familia, comida, bebidas, regalos y fiesta. Muchísimas más tendrán frío, se sentirán solas o recordarán a los seres queridos que les fueron arrebatados. A estos hermanos y hermanas les deseo paz en sus corazones y el valor para perdonar a un mundo que les mantiene a ellos en el olvido. Y también deseo que podamos cambiar este estado de cosas.

Estoy segura de que con mis palabras en defensa de la vida y de la naturaleza he ofendido a algunas personas. Mi intención no es pelear contra ninguna persona en particular. El objetivo de mi trabajo es tratar de que no se siga muriendo la vida. Hoy quiero pensar que quienes se muestran indiferentes ante la masacre ecológica se comportan así sin darse cuenta del daño que realmente estamos haciendo. Porque no es posible que se pueda ser tan egoísta como para desearle a nadie, y menos a sus descendientes, las condiciones que tendrán los seres humanos, si seguimos destruyendo los sistemas que sostienen la vida en la Tierra.

En este día tan especial, preguntémonos ¿qué es lo que nos da más felicidad? Yo creo que es el amor. Y a este le tenemos que agregar salud, comida, tener un lugar seguro para vivir… algo que podríamos tener todos. Pero —tristemente— no es así. Hemos sido formados dentro de un sistema que nos hace creer que amasar riqueza es lo más importante, y usa ese hecho como medida de éxito. “Mientras más tenemos, más exitosos somos”, y parece no importa que haya otros que no tienen absolutamente nada.

No creo que esa sea una forma de ver la vida sanamente, ya que el dinero y las posesiones no compran felicidad y tampoco otorgan amor. Si tuviéramos otro sistema, que premiara cómo actuamos, el bien que hacemos y cuánto compartimos, las cosas serían radicalmente diferentes. Tener demasiado resta la posibilidad de que otros tengan, aunque sea un poquito. Si amasar fortuna y bienes materiales no fuera nuestro objetivo, tener poco talvez nos podría hacer más felices, más livianos, más nobles, más amorosos. No estoy hablando de hacer “caridad”, sino de practicar solidaridad y sentido de justicia. Que el motor que nos mueva sea el amor. Que sea más importante el ser que el tener. Estoy hablando de indignarnos hasta que no quede un solo niño desnutrido en Guatemala, de ofendernos hasta que termine la violencia, de movilizarnos para que no se siga destruyendo y envenenando nuestra tierra. El futuro ya no se ve como antes, brillante, con buenas posibilidades de mayor bienestar para nuestra población. El futuro se ve oscuro, como los cielos cuando se están quemando los bosques. Pero no tenemos por qué seguir haciendo las cosas que estamos haciendo mal. Es posible cambiar de rumbo, y sería sensato. Hoy, que celebramos el nacimiento del profeta del amor, entendamos que es la única fuerza que puede hacernos cambiar. Ojalá que se haga un milagro de amor en los corazones de todos y todas las guatemaltecas, para que logremos darnos la mano, amorosamente, y recuperar Guatemala. ¡Feliz Navidad!

ESCRITO POR: