¡Otro golpe bajo!
¿Están tratando de verse bien o tratando de confundirnos? Si fuera de explotación, que es lo que se puede sospechar, eso querría decir que ya el Ministerio de Energía y Minas dio su visto bueno y solo faltaría la aprobación del Ministerio de Ambiente (MARN) para que arranque un nuevo proceso de destrucción y empobrecimiento ambiental. Presentar un EIA en estos días es estratégico, porque los mineros saben que tenemos pocos días para estudiar un expediente que podría ser voluminoso, y que la mayoría de personas normales está más pendiente de las fiestas de fin de año que de lo que ellos nos quieren dar como regalito de Navidad. Exactamente eso fue lo que hizo Montana en época de Portillo. Pero como hay guatemaltecos que se mantienen atentos, ya corrió la voz de alarma. Extrañamente, cuando Savia pidió oficialmente al MARN copia del expediente nos indicaron que teníamos que pagar Q1 por cada página, aunque fuera copia electrónica. Pero resulta que a otras personas se les ha entregado gratuitamente. ¡Tratamiento exclusivo! ¿Le irán a cobrar también a las comunidades empobrecidas que sufrirán directamente las consecuencias de la explotación minera del Pacífico? ¿Para qué nos sirve pedir un EIA? En teoría, para tener la información sobre los posibles impactos negativos, a largo plazo y acumulativos, del proyecto de marras, poder manifestar desacuerdos y oponerse a su aprobación; porque —por lo general— los EIA son fantásticas obras de ciencia ficción que no tienen la información necesaria. Históricamente, el papel del MARN no ha sido sobresaliente en defensa de los intereses de la población, por muchas razones. Pobre presupuesto, poca capacidad, mínimo compromiso en parte del personal y fuertes rumores de corrupción —mucha, relacionada directamente con la industria minera—. Por más que el actual ministro haga su mejor esfuerzo, el MARN —deliberadamente debilitado y astutamente penetrado desde hace mucho tiempo— es incapaz de velar adecuadamente por los intereses de Guatemala y los derechos de la naturaleza. Con la famosa mina Marlin, modelito de “responsabilidad empresarial”, aprendimos cómo actúa la industria minera. Esta se ha convertido en un serio problema social, ha enfrentado a sectores de nuestra sociedad, está enfermando a muchos y ha demostrado ser un pésimo negocio para Guatemala. Cuando dimos la voz de alerta (2003) sobre los peligros de la minería de oro, casi nadie nos creyó y muy pocas personas, aparte de los directamente afectados, reaccionaron. ¿A quién van a afectar ahora? Directamente, a quienes viven a lo largo del litoral (unos 167 mil chapines); indirectamente a quienes tienen allí actividades productivas (hoteleros, pescadores, camaroneros, salineros, operadores turísticos, etc), a quienes tienen chalets y los miles que van a la playa —que ahora, gracias a Mi Familia Se Asolea— son muchos miles más. ¿Exploración o explotación? es parte de la confusión. ¿Quieren sumarse al movimiento para impedir que destruyan nuestra Costa Sur? Escriban a alianzaciudadanaporlacostasur@gmail.com- ¡Ojalá no vayamos a lloriquear cuando ya sea demasiado tarde!