HORIZONTESPilares intocables

FRANCISCO BELTRANENA.

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En entrevista concedida a Martín Rodríguez y que fuera publicada por Prensa Libre en su edición de ayer, Michael O?Brien, jefe en Guatemala de la Drug Enforcement Agency (DEA), dijo: ?Tenemos identificados a los jefes de los carteles… (sic).

Han hablado mucho de los Mendoza, los Lorenzana, pero no sale en los periódicos. ¿Por qué no sale en los periódicos? Quizás porque la gente tiene miedo de hablar de eso. (…)(sic)La Prensa podría hacer su propia investigación?.

En otra parte de sus declaraciones el jefe local de la DEA agregó: ?Sabemos que hay (en Guatemala) cinco o siete carteles fuertes, fuertes?. En otras palabras, el señor O?Brien nos anticipa que entrarles de frente no va a ser tarea fácil, y que requerirá además de voluntad, un cuerpo legal que lo permita y, por sobre todo, funcionarios gubernamentales que den credibilidad.

Desde mi perspectiva, la captura en territorio estadounidense de los funcionarios del Saia puso de manifiesto que el problema del tráfico ilegal de drogas y el narcolavado, se han convertido en una enorme ola de proporciones equivalentes a un ?tsunami? que está corrompiendo las últimas raíces de tejido social guatemalteco que quedó como resultado del conflicto armado interno.

Entrarle al problema, no sólo requerirá de una adecuación de la legislación guatemalteca, indiscutiblemente requerirá de una serie de personajes que se tendrán que convertir en los pilares intocables de un proceso que permita la institucionalización de la lucha contra el crimen organizado y sus actividades ilícitas.

Tenemos que ser conscientes los guatemaltecos de la debilidad en la que se encuentran nuestras instituciones. Aceptarlo es un primer paso en la dirección correcta. Pero a su vez, y como ya lo hicieron los griegos en su momento, seguir los pasos de un nuevo liderazgo que al estilo de Solón, Clístenes y Perícles, y de otros pueblos, como el estadounidense (entre otros), que lograron la formación y consolidación de instituciones y también la perduración de sus comunidades y estados ante terribles amenazas como la que hoy vivimos en Guatemala.

Vienen tiempos difíciles en el horizonte. No serán pocos los ciudadanos, los que sin tener filiación política con el partido de gobierno deberán sumarse al servicio público en el cercano futuro.

Sin el concurso de esos hidalgos ciudadanos, las posibilidades de que Guatemala logre encaminarse en el rumbo correcto para lograr su despegue, seguiría siendo imposible.

La tarea que nos viene como sociedad no es simple. Deberemos seguir las líneas estratégicas que estos hombres y mujeres tendrán que definir para derrotar, de una vez por todas, el flagelo del crimen organizado, el narcotráfico y el lavado de dinero que nos tienen puestos de rodillas.

Deberán ser ellos, los pilares intocables de un nuevo sistema institucional que abrirá la posibilidad a una mejor Guatemala. Desde ya, apoyémoslos. ¡Happy thanksgiving! ¡Hasta próxima!

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