HORIZONTESTragicomedia sinfín
Excelente cosa es tener la fuerza de un gigante: pero usarla como un gigante es propio de un tirano. Esas fueron palabras de Shakespeare en Measure for measure, una problem comedy, llamada así porque no entra en la categoría de farsa, comedia ni tragedia, y no presenta un desenlace comprensible.
Ya en Hamlet, Shakespeare había reflejado la incapacidad de actuar ante el dilema mortal entre la venganza y el perdón. En Otelo, diseccionó la crueldad gratuita que proveen los celos. En Mcbeth expuso minuciosamente la tentación del poder. En su Medida por medida plantea el conflicto entre la capacidad de seducción y el ejercicio de la fuerza.
Es una tragicomedia que no cierra el chorro a la esperanza como la tragedia, ni tiene un final feliz de una comedia al uso. Shakespeare, como si fuera un analista político guatemalteco de nuestros tiempos, se anticipó cuatro siglos a los problemas que el gobierno enfrenta, y que enreda cada día más, en vez de resolver.
El atacar a cuanto sector se le ocurra y cuando se le ocurra, es reflejo del poder que le proporcionó la seducción de la mayoría. Hace unas semanas, las ex Pac eran la mejor organización que existía en Guatemala.
Tan buena, que se merecían Q20 mil cada uno de ellos, por los servicios prestados a la nación. Ayer, los ex Pac hubieron de ser tratados como antisociales por el pelotón antimotines, con el apoyo del Ejército, para romper el bloqueo que por más de 48 horas mantuvieron en la carretera al Atlántico y permitir la libre locomoción.
Clavo tras clavo parecería ser la forma corta de describir el desparpajo de gobierno que hoy exhibe el FRG en el Ejecutivo. Por si no hubieran sido pocos los de Luis Rabbé en el MICIVI, los de Byron Barrientos en Gobernación, los de Maza en el Ministerio de Finanzas, los de Llort en el CHN, los del yerno del General, el rey de los zapatos tenis, sin olvidar los de Alvarado McDonald, ahora se destapa el clavo Guatel-Comcel.
Pero como si nada hubiera pasado y al mejor estilo de Shakespeare, mientras el presidente en funciones atendía los asuntos de Palacio, el Presidente de la República, en un pasaje de la tragicomedia de la que él es actor principal, desde Costa Rica anunciaba que se regresaba inmediatamente a Guatemala para atender el problema de corrupción que se había denunciado por uno de sus actores ante otro grupo de actores, la bancada del PAN.
Más parece un desmesurado ejercicio de venganza, celos y poder frente a una oposición política eviscerada, que ciertamente dificulta su sucesión y enturbia las próximas elecciones. Desenlace incomprensible el que nos espera, el que bien podría darse sin tragedia y sin la comedia de enredo en la que como todos los días nos presenta la tragicomedia sinfín de Guatemala.
¡Hasta la próxima!.