HORIZONTES¿W o leer entre líneas?
La noche del 5 de Noviembre será memorable en la historia política norteamericana. No sólo por la prudencia con la que las cadenas de televisión reportaron y proyectaron sus resultados, sino por lo reñidos que fueron.
Al principio, cuando los datos de la costa este comenzaron a salir, todo parecía indicar que los Estados Unidos seguirían siendo una nación dividida, en donde el partido Republicano mantendría el control del Congreso, y los demócratas el Senado. Ni bien llegaba la media noche de la zona de horario central, y comenzaba la madrugada del día 6, se daba por consumada la victoria republicana al reobtener el control del Senado y del Congreso.
Cualquiera diría que la victoria le corresponde al Partido Republicano, pero nada más equivocado. Se le debe al Presidente George W. Bush, quién bajo el ojo avizor de su principal asesor político Karl Rove, y arriesgando su prestigio, dirigió un último esfuerzo en los 16 estados en los que con las victorias de sus recomendados, el Partido Republicano ganó el control de ambas cámaras; al tiempo que permitió que su hermano Jeb Bush ganara por segunda vez la carrera por la Gobernación del Estado de la Florida, convirtiéndose en el primer republicano que lo logra en la historia.
Tremenda victoria la del Presidente norteamericano, del que, por cierto, tanto se burlaron los políticos y la prensa demócrata durante la campaña del año 2000.
La campaña electoral del 2002 estuvo plagada de todo lo que mantuvo el interés de los electores.
Sucedieron cosas tan atípicas como la renuncia a última hora de algunos candidatos, hasta la trágica muerte del Senador incumbente de Minnessotta, que a su vez se convirtió en tumba para el ex Vicepresidente Walter Mondale.
Pero sobre todo, los republicanos ganaron gracias a la tremenda popularidad del Presidente Bush, y a su valiente, inteligente y decidida estrategia de campaña en las carreras electorales cerradas, en las que llenó de energía a las bases del partido e hizo saber a los votantes indecisos por quién de los candidatos estaba él.
El resultado de estas elecciones permitirán que los viejos magistrados conservadores de la Corte Suprema de Justicia puedan retirarse, ya que el Senado Republicano podrá nombrar a sus sucesores.
La política exterior correrá sin mayores contratiempos, y la implementación de medidas contra la corrupción y el narcotráfico en la región serán exigidas como nunca. Finalmente, y respecto del saludo de victoria, el de los tres dedos levantados, no se si se trata de W por el Presidente George W, o de leer entre líneas (al bajar el índice y el anular) dedicado a los que no creían en él. ¡Hasta la próxima!