INDEPENDENCIA – Doña María Inés

JUAN CALLEJAS VARGAS

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Nuestra respectiva y amada madre, querido lector y lectora, es igualmente esposa, amante, suegra, abuela, bisabuela, hermana, tía, tía abuela y tía bisabuela, además de maestra, consejera, amiga, acompañante, trabajadora y, con todo esto, digna ama de casa; todas estas expresiones del valor que, como mujer, también imagen y semejanza de Dios, se deben considerar y revalorizar en nuestra cultura.Doña María Inés Samayoa Sánchez de Sandoval seguirá siendo una de esas mujeres que con gran dignidad y honra gozaron, aun en los momentos más difíciles, ese maravilloso don de la maternidad; don que hacía extensivo en todas sus áreas de la vida, puesto que en su calidad de educadora y en sus distintas funciones, se percibía el amor, el carácter y la entrega de quien actúa genuina y sinceramente. En distintas oportunidades tuve el privilegio de recibir consejos y apreciaciones de la vida que aún me enriquecen.Soy profundo convencido de que dona María Inés seguirá estando con nosotros. No solamente por los recuerdos que haya dejado en la vida de quienes tuvimos el privilegio de conocerla, sino porque tengo la certeza de que simplemente ha cumplido una etapa más en la vida; vida que, aún después de la separación física, sigue para quienes creemos en el mensaje de salvación… “El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios sobre él”.En estos días, en miles de hogares cristianos, tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre el nacimiento de Jesús y celebrar nuevamente la llegada de quien nació también de una mujer, mujer que recibió el mensaje del arcángel Gabriel: “María, no temas, porque has hallado gracias delante de Dios. Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús”.Nuestra reflexión familiar giro en torno de la forma en que María, la madre de Jesús, respondió a su particular llamado de Dios, y esto trajo a mi mente tantos recuerdos de mi madre, a quien continuamos disfrutando a pesar de su desaparición física, como de doña María Inés, también ahora en otra etapa de su existencia.”Entonces María dijo: ‘He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Mi alma alaba la grandeza del Señor. Mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador, porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava, y desde ahora me llamarán dichosa, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. ¡Santo es su nombre! Dios tiene siempre misericordia de quienes le honran. Actuó con todo su poder: deshizo los planes de los orgullosos, derribó a los reyes de sus tronos y puso en alto a los humildes. Llenó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Ayudó al pueblo de Israel, su siervo, y no se olvidó de tratarlo con misericordia. Así lo había prometido a nuestros antepasados, a Abraham y a sus futuros descendientes’.” Madres así forman sociedades y naciones como Dios manda. ¡Que el año 2008 y todos los que vienen permitan a las futuras generaciones crecer como hombres y mujeres de bien!callejas_juan@hotmail.com

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