Por inocentes…

Magalí Rey Rosa

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y aumento promedio del nivel del mar a nivel global. Estos se corresponden con ciudades y campos azotados por eventos relacionados con el clima, sin precedentes en la historia moderna —tormentas, lluvias, heladas, sequías, tornados, incendios— que han afectado a muchos millones de seres humanos alrededor de todo el mundo. Y su costo económico sube de manera abrumadora. Por ejemplo, se calcula el costo de Sandy —la supertormenta de 1.4 millones de millas cuadradas, que acumuló 329 terajoules de energía (equivalentes a 5 bombas atómicas como la que destruyó Hiroshima) que soltó sobre la costa este de los EUA— en US$62 mil millones. A nivel político no se logró avanzar en acuerdos internacionales para detener el cambio climático.

Así está el panorama planetario mientras la protección ambiental en Guatemala se convierte en estribillos publicitarios y lemas de campaña que celebran convenios entre empresas “responsables”, organizaciones ambientalistas que hacen negocio con los temas verdes, transnacionales extractivas y funcionarios de gobierno. La población guatemalteca navega entre la resistencia pacífica a los megaproyectos y la indiferencia —producto de la ignorancia, el cansancio mental y la desnutrición— ante el saqueo del patrimonio natural.

Mala situación para uno de los países más vulnerables del mundo ante los posibles embates del cambio climático. Uno de los temas fundamentales para cualquiera es el agua. Con la disminución de los bosques el territorio pierde capacidad para almacenar agua. Con el aumento de población aumenta la necesidad de agua para sobrevivir. Las industrias extractivas (petróleo, minería, palma africana, azúcar) usan y contaminan agua. Sólo un buen ejemplo sobre la falta de visión y voluntad política para conservar los bienes naturales.

La mejor opción para evitar una mayor crisis ambiental es adoptar políticas y conductas personales de respeto a la naturaleza, como lo pide el cambio de era maya. Ni por ser día de los inocentes veo señales de claridad política o de la conciencia necesarias para impulsar un cambio así en Guatemala; así que cito a Pepe Mujica, presidente uruguayo y político extraordinario: “…tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa. La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.[ ]… el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor a la tierra, del cuidado a los hijos, junto a los amigos”. Mis mejores deseos para todas y todos en el 2013. ¡Hasta el próximo año!

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