INTERNACIONALLa lección de California

SERGIO MUÑOZ BATA

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A menos de un mes de la elección para la gobernatura del estado se ha suscitado un pleito entre los legisladores latinos y el gobernador que ha generado una controversia en torno a cómo manejar las agendas que afectan los intereses de los latinos y respecto a la importancia de los actores que las conducen.

Un grupo de legisladores californianos agrupados en el llamado Caucus Latino le reclama al gobernador el veto a una ley que habría permitido a un número indeterminado de trabajadores indocumentados, procedentes de muchos países, solicitar una licencia para conducir vehículos. Gil Cedillo, el asambleísta demócrata autor del proyecto de ley ha acusado a Davis de traición por haberlo hecho creer que firmaría su proyecto.

Otro que tampoco debe estar contento con Davis es el presidente mexicano Vicente Fox, quien públicamente anunció que había llamado por teléfono a su ?amigo Gray Davis? para pedirle que firmara ese proyecto de ley que era clave para su política de ?regularización? de los migrantes.

Davis no sólo rechaza las críticas de sus colegas sino que asegura que su apoyo a la comunidad latina ha sido constante durante toda su carrera. La mejor prueba de su compromiso con la comunidad latina, dice Davis, es que firmó la ley que establece la mediación del estado para resolver disputas laborales entre patrones y trabajadores del campo, en su inmensa mayoría latinos.

Davis tiene razón. Pero hay que entender bien porqué el gobernador favoreció a un grupo de latinos y no al otro. Curiosamente, antes de que terminara la sesión legislativa, la apuesta era que Davis firmaría la ley de las licencias de conducir y no la de la mediación en asuntos laborales agrícolas que lo enfrenta a la agroindustria de California en tiempos de elecciones.

La diferencia fue que el sindicato agrícola que fundara el legendario César Chávez hizo su campaña con efectividad contando con el apoyo del sindicalismo organizado. Hubo marchas, amenazas de huelga de hambre, desplegados en la prensa, importantes promotores en el Senado estatal y, sobre todo, una sólida organización unificada en sus propósitos.

Al otro grupo le faltó lo que a los sindicalistas les sobró: unidad y organización. Los gobiernos de aquellos países que buscan avanzar sus agendas en Estados Unidos harían bien en estudiar lo que recén sucedió en California.

?Lo primero que Fox y cualquier político latinoamericano que se haya planteado la necesidad de formular una política exterior de carácter regional debe hacer?, dice el politólogo David Ayón, ?es aprender cuáles son los grupos políticos que realmente tienen fuerza?. En efecto, si algo demuestra el caso de California es que en California, los sindicatos siguen teniendo gran fuerza y una excelente organización.

Otra consideración importante, dice Ayón, es que hay muchos temas en los que las distintas agendas podrían entrar en colisión. “Si los politicos norteamericanos tienen que escoger entre apoyar a los sindicatos en un asunto local o a los políticos de otros países en un asunto que beneficia a los extranjeros, siempre tomarán partido por los sindicatos y por los temas locales”.

Esta verdad evidente, sin embargo, no excluye la posibilidad de la coincidencia. Para el líder sindicalista Miguel Contreras hay muchos caminos que sindicalistas y autoridades de otros países podrían recorrer juntos. “Por ejemplo,” dice Contreras, “el movimiento laboral, apoya al 100 % el esfuerzo por legalizar a los indocumentados. Nuestro dinero, nuestros recursos organizacionales y nuestra gente participarán activamente en esta causa este año y el próximo.”

Los gobernantes de los países de donde proceden los imigrantes que trabajan en este país que pugnan por la legalización de sus compatriotas deberían empezar ya, a gestar alianzas con esos efectivos agentes políticos locales que son los sindicatos.

Sergio Muñoz Bata es miembro del consejo editorial de Los Angeles Times.

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