INTERNACIONALRevive la imagen del americano feo

SERGIO MUÑOZ BATA

|

Imaginese que de pronto le informaran que su imagen personal se ha deteriorado tanto que quienes eran sus amigos empiezan a desconfiar de usted. ¿Qué haría? ¿Consideraría cambiar su actitud? ¿Iría al psiquiatra? ¿Cambiaría de agencia de relaciones públicas? ¿Pensaría que sus amigos son unos ingratos envidiosos de su éxito? O cantaría como Cuco Sánchez: ?No soy monedita de oro, pa?caerle bien a todos.?

La semana pasada, una encuesta realizada por el Centro de Investigación Pew, con sede en Washington D.C. reveló que la imagen de Estados Unidos ha sufrido un enorme deterioro en los dos últimos años.

Salvo en Guatemala, Francia, Rusia, Ucrania, Uzbekistán y Nigeria, en el resto de los países la simpatía por Estados Unidos ha disminuido considerablemente.

El daño a la imagen es mayor en países como Turquía, Alemania, Argentina, Indonesia y Kenia. Y en los países del Oriente Medio y Asia Central, el desencanto con Estados Unidos casi se confunde con el odio.

Qué esto suceda en Jordania, Egipto y Pakistán, tres países que tanto se han beneficiado con la ayuda económica norteamericana, no deja de ser irónico.

La encuesta evidencia también, que las opiniones sobre un país tan vasto como los Estados Unidos no sólo son complicadas sino que, a menudo, son contradictorias. Por ejemplo, mucha gente que se queja de la excesiva influencia de Estados Unidos en su país, al tiempo declara su admiración por la tecnología, las películas, la música y la televisión norteamericanas.

Lo sorprendente, desde mi punto de vista, ha sido la reacción a la encuesta en Estados Unidos.

El presidente George W. Bush, por ejemplo, declaró que sus políticas no se basan en encuestas.

Más honrado hubiera sido que el presidente admitiera que las únicas encuestas que alteran sus políticas son aquellas que reflejan las opiniones de los votantes.

Aparte de Bush, la mayoría de los norteamericanos básicamente han ignorado los resultados de la encuesta.

En los círculos más conservadores se dice que es natural que el país hegemónico sufra los embates del resentimiento de los países marginales. En este caso, se diría que el desencanto cubre al resto del mundo.

Las voces más autocríticas sugieren que el deterioro de la imagen nacional es resultado directo del abrumador resurgimiento del unilateralismo norteamericano desde que Bush llegó al poder.

En este sentido, apelan a las ?palomas? dentro de la administración como el secretario de estado Colin Powell para que hagan sentir su influencia mediatizando el radicalismo de los ?halcones? como el vicepresidente Dick Cheney o el secretario de la defensa Donald Rumsfeld.

Sin disminuir la importancia que una rectificación hacia el centro del espectro político podría tener para intentar revertir la imagen cada día más negativa del país, lo que a mí más me impresiona es constatar el divorcio que existe entre la agenda nacional norteamericana y la del resto del mundo.

Mientras que el gobierno norteamericano vive obsesionado planeando una invasión militar para derrocar a Sadam Hussein, la preocupación del resto del mundo es como contener la epidemia de enfermedades contagiosas y la violencia inter-étnica y religiosa.

De Kenia a Argentina lo que la gente quiere es encontrar la manera de mitigar el hambre que está matando a sus hijos.

En México, Colombia, Brasil o El Salvador lo verdaderamente importante sería detener la ola de criminalidad que erosiona la tranquilidad de sus ciudades y pueblos.

Incluso en el caso de Irak, la encuesta revela que si bien la mayoría de las personas que viven en países aliados a Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo consideran que Irak representa un peligro a la estabilidad regional y a la paz mundial, desconfían de los motivos de los norteamericanos para emprender una acción militar.

Lo que al resto del mundo le resulta difícil de entender es porqué un país con tantos recursos económicos y humanos como Estados Unidos no dedica más tiempo y esfuerzo a desarrollar proyectos de cooperación que verdaderamente ayuden a mitigar los problemas ancestrales de la pobreza, la marginación y la desigualdad entre los países más necesitados.

ESCRITO POR: