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Jesús, ayer y hoy
La Navidad es una fiesta universal que conmemora el advenimiento de Jesús a la Tierra, y a pesar de ser celebrada con gran algarabía por todo el mundo occidental, es tan solo una minoría la que realmente comprende su significado. Lo que desvela una gran ironía de la Navidad, Cristo ha sido excluido de ella. El aspecto espiritual de este tiempo es lo menos importante para muchos. Por esta razón es necesario entender quién es Jesús y cuál fue su propósito para venir a este mundo.
Es interesante estudiar este acontecimiento desde el punto de vista histórico, pero también teológico, ya que Jesús es la figura central del cristianismo. Estudiar y analizar los acontecimientos que rodearon su nacimiento y recrear el momento de la Natividad, muestra la humildad que lo rodeó en su primera venida al mundo, enviado por Dios como una muestra de amor y perdón para limpiar los pecados de la humanidad. La vida del Mesías, como un modesto carpintero que tenía que trabajar para vivir es ejemplo de sencillez. Asimismo, al momento de ser acusado injustamente, aun siendo inocente, Jesús ni siquiera se defendió. De esa manera se cumpliría el propósito de dar un ejemplo a la humanidad de humildad, perfección y sacrificio. Es importante mencionar todos estos pensamientos porque nuestro país es eminentemente cristiano y al menos un 35% de la población mundial profesa esta fe, en sus diferentes denominaciones, siendo el mayor grupo religioso del planeta. Jesús es reconocido también en otras religiones, no como el hijo de Dios, sino como un profeta. El judaísmo niega su divinidad y autenticidad. Para el Islam —la segunda religión más grande en el mundo—, Jesús es considerado como uno de los profetas más importantes. El Corán confirma su nacimiento milagroso y virginal; además, curiosamente los musulmanes creen que regresará en una segunda venida, al igual que los cristianos.
En su primera venida la misión del Salvador era otorgar el regalo de salvación y vida eterna para quien desee recibirlo. Hoy está sentado a la diestra del Padre, pero prometió antes de subir al cielo que regresaría a este mundo una segunda vez, luego del cumplimiento de ciertas profecías que ya se han ocurrido desde entonces. Muchos teólogos, estudiosos de la Biblia y creyentes consideran que la segunda venida de Cristo está muy cerca. Nadie puede afirmar cuándo ocurrirá este gran acontecimiento, por lo que es necesario estar preparados espiritualmente, porque esta vez no vendrá como un humilde carpintero, sino envuelto de toda su gloria y poder.
Un buen enfoque para estas fiestas es replantearse el verdadero motivo de la celebración navideña, dejar de lado lo material y enfocarse más en lo espiritual. Ser humilde como lo fue Jesús, en su primera venida al mundo, quien nació en el pesebre de un establo y vivió en pobreza, siendo el Rey de reyes. Recordemos que Él es el motivo de esta celebración, y no solo un pretexto para una fiesta. En estos días es mejor dar que recibir, para obtener paz espiritual y felicidad, no una emoción pasajera como la que producen las cosas materiales.