Escenario de vida

La agricultura orgánica trae beneficios

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La agricultura tradicional está siendo amenazada, pues los productos transgénicos han tomado auge. No obstante, el aumento de las temperaturas termina por reducir la producción de los alimentos que han sido genéticamente modificados, versus los que no, y como si fuera poco, el primero provoca la proliferación de malas hierbas y pestes. Lo vemos claramente con los cultivos de café y ahora los ixiles están combatiendo la roya en forma orgánica.

Hoy en día, Daniel Carrillo, productor y líder de The Roya Recovery, dice que lo único que necesitan es una cepa combinada con melaza y agua, ya que así estos microorganismos crecen de manera exponencial, haciendo mejor y más eficiente la tarea. Esto es un gran alivio para los caficultores que se atreven a combatir la roya en forma orgánica.

Pero cuando se habla de alimentación, la disputa se reduce a que optemos entre dos grandes tipos de producción alimenticia, los alimentos transgénicos (GMO, en inglés) y los alimentos orgánicos. Estos últimos no necesitan fortificarse, pues ya incluyen todos los nutrientes que una persona necesita para vivir y no hay riesgo de mutaciones por exposición a plantas que hayan sido alteradas genéticamente. Según el Dr. Ph. D Robert Von Scheele, quien tiene cinco doctorados en varias disciplinas, el GMO se refiere a alimentos modificados genéticamente donde su DNA se ha alterado en un laboratorio cuyo supuesto propósito es “mejorar” sobre la madre naturaleza, alterando el ADN de la semilla para que las transgénicas sean más resistentes a las enfermedades y a herbicidas para mejorar los cultivos. Sin embargo, según investigaciones, nos están afectando con cáncer, alergias, muertes prematuras, fallas en órganos, lesiones gástricas y daños en el hígado y riñones.

Mi abuelo de parte de madre, Rafael Sandoval Alarcón, llegó a vivir 104 años, y era oriundo de San Luis Jilotepeque. Vivió una vida sana porque ingería alimentos orgánicos. En sus últimos años de vida, mi abuelo era todo sonrisas y muy galante. Era todo un caballero y vestía elegantemente con corbatín del tiempo de antes y leía el periódico sin tener que usar anteojos. Hoy en día es muy difícil que lleguemos a vivir esa cantidad de años en buen estado, debido a lo que consumimos.

¿Pero qué entendemos por los alimentos orgánicos que él consumía? Son aquellos que no han sufrido ningún tipo de intervención de pesticidas, herbicidas o fertilizantes durante su producción y están libres de aditivos y sustancias sintéticas.

Existe un lugar llamado Finca Xejuyú, en El Tejar, de Juan Carlos Matheu, donde nos explican por qué consumir productos alkalinos como frutas y vegetales orgánicos de hoja verde e ingerir moderadamente frutos secos y semillas, y por qué tomar agua “estructurada”. Es un paraíso, con un hotelito, piscina, laguna, restaurante, caballos, spa y lugar de yoga y meditación.

En Antigua Guatemala está Escalonia, cuyo propietario es Juan Torres, donde encontramos productos orgánicos, cafetería con comida sana y deliciosa, cosmetología natural, productos biodegradables de limpieza, sin químicos; productos sin gluten, lácteos de vaca más sanos, tienda de medicina orgánica, viveros, abonos, lugar de meditación y artesanías.

Los defensores de alimentos modificados argumentan que los químicos del GMO están aprobados por la Federal Drug Administration (FDA). Sin embargo, nos podemos contaminar y no nos ayudarán a aumentar nuestra longevidad como pasó con mi abuelo.

En los países de la Comunidad Europea, los llamados GMO’s están prohibidos. Tenemos opciones. ¿Qué escogeremos?

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