CABLE A TIERRA
La “Quinta Avenida”
Para quienes somos urbanistas, el título nos remite de inmediato a Nueva York, la ciudad que tiene la “Quinta Avenida” más sofisticada y famosa del mundo. En nuestras latitudes, en cambio, se cuecen otras; unas que, desafortunadamente, compiten denodadamente por ser la antítesis de la famosa y elegante vía ubicada en la Gran Manzana.
Déjenme contarles hoy sobre una: la “Quinta de Puerto Barrios”. En parte, a petición de los desesperados vecinos, pero también porque ilustra muy bien un fenómeno de alcance nacional que desdice, en nuestro caso, que “el gobierno local es el que responde mejor porque es el que está más cerca de sus ciudadanos”. Bajo esta premisa se ha impulsado por más de 30 años la descentralización en el país, se hacen transferencias financieras a las municipalidades y a los Codede, y se justifica la creación continua de nuevos municipios, al punto de que el país ya parece un rompecabezas de casi 400 piezas.
Aprovechando que la tierra está floja por tanta lluvia y tantos casos de corrupción que han sido destapados ya a este nivel, ¿no es hora de cuestionarnos qué está pasando con los gobiernos municipales y la descentralización en el país? A fin de cuentas, todos y cada uno de nosotros vivimos en algún “municipio”, votamos por alcalde, pagamos impuestos y esperamos recibir bienes y servicios a cambio. La gente del Cambray así lo hizo.
Cerca del 40% de la inversión pública nacional termina siendo ejecutada bajo la sombrilla de las municipalidades, sea por vía de las transferencias de gobierno central o por intermedio de las asignaciones a los Consejos Departamentales de Desarrollo. En 2016, equivaldrán a por lo menos Q5,600 millones. Estudios que hicimos en Segeplán, hace unos años, mostraron que el 80% de esos recursos se va en reparar baches, abrir brechas, mantener caminos secundarios y terciarios que no cubre el CIV, seguramente todos con su “cuota extra” solapada. A pesar de nuevos reglamentos que se han promulgado en el Conadur, el destino de este gasto se mantuvo tal cual en el Presupuesto 2016.
Irónicamente, con todo y que el destino principal de la “inversión” descentralizada también es la red vial, la “Quinta avenida” de Puerto Barrios, la vía por excelencia para la entrada y salida al muelle, tiene todavía medio kilómetro sin asfaltar. Los vecinos del área están obligados a tragar permanentemente polvo, soportar el alto tráfico de transporte pesado, tráileres y camiones parqueados frente a los negocios y viviendas, contaminación visual y auditiva, no digamos el diésel en el aire todo el tiempo. La falta de servicios públicos en el área y de condiciones dignas para acomodar a los choferes de estos transportes convierte a la famosa avenida en un urinal y en una ruta de acoso sexual permanente para las transeúntes.
La “Quinta Avenida” refleja también el abandono de Puerto Barrios y del Puerto Santo Tomás. Son meros puntos de ordeño de plata y tránsito de todo. Y a pesar de que esta urbe sostiene la existencia y funcionamiento de los puertos, permanece en el abandono, con drenajes a flor de tierra, sin ordenamiento territorial ni mantenimiento vial. Y no es por falta de planes ni de interés ciudadano. Pero si los antimotines y no el diálogo son la respuesta, pues no se llegará muy lejos.
Exigiremos otra conducta de los Codede, los alcaldes y los concejos municipales. El mal está generalizado; no solo Puerto Barrios tiene su “Quinta Avenida”. Pero sí esperamos, estimado don Hugo, que Puerto Barrios ponga el ejemplo. Estaremos observando.