Al margen del discursoNo más torpezas; tampoco hipocresías

MAURICIO LÓPEZ BONILLA

|

Publicadas en algunos medios de prensa, la agencia española de noticias EFE consignó, por medio de un despacho internacional, las apreciaciones del vicepresidente Francisco Reyes López, durante su intervención en la trigésima primera Conferencia Bianual de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

En el seno del citado foro, celebrado en la milenaria ciudad de Roma, el enfoque del vicemandatario puede sonar muy lógico y hasta coherente; sin embargo, trasladado a la realidad del país, reafirma una vez más la existencia de serias contradicciones entre palabras y hechos, algo que, por supuesto, no constituye ninguna novedad, pero evidencia la facilidad con que se pueden contrastar las actitudes torpes asumidas en la escena nacional, con las hipócritas exteriorizadas en el ámbito internacional.

Cabe destacar que cuando se discute sobre las razones de la pobreza, suena muy válida la argumentación sobre cómo una serie de factores del mercado internacional han agudizado las condiciones socioeconómicas que afronta el país. En ese sentido, no habría problema en digerir el resobado discurso de que Guatemala ha sido impactada negativamente por la caída de precios en sus principales productos de exportación, así como por ciertas medidas proteccionistas que se traducen en barreras arancelarias, cuotas o subsidios.

No obstante, cuando se tiene la osadía de afirmar que la presencia del Gobierno de Guatemala en foros de esa naturaleza obedece al bien intencionado propósito de respaldar la lucha contra el hambre en el mundo, resulta inevitable pensar que éste es otro acto de la familiar demagogia, casi consuetudinaria en nuestro medio.

Dicha aseveración resulta ser harto cínica, si se toma en cuenta que esa predisposición de la que se hace gala en un cónclave internacional no tiene relación con la política oficial adoptada ante las dramáticas condiciones que se padecen en el campo.

¿Cómo entender, entonces, esa doble moral que, en términos reales, se exhibe? Difícilmente se pueda hallar otra respuesta que no transite por las acostumbradas actitudes de mezquindad política o la adopción muy conveniente de las ?sabias? opiniones expresadas por algunos funcionarios internacionales, como aquella de que, ?técnicamente?, no hay hambruna que atender en Guatemala.

Si no ha sido suficiente la constante publicación gráfica de esa tragedia humana que sufren miles de compatriotas, ¿de qué otra forma se puede tomar conciencia para abandonar esa actitud ensoberbecida con la que ha actuado Reyes López?

Tal vez el agradecimiento manifestado por la ayuda solidaria que ha fluido desde la sociedad guatemalteca y la súplica de los afectados para que el auxilio continúe, lleven a comprender que no se puede permitir que siga prevaleciendo el interés político sobre la tragedia social.

Este es el momento de abandonar las torpezas políticas con que se ha tratado el problema del hambre en el país; también, de dejar de lado las actitudes socarronas con que se ha subestimado el tema en el ámbito nacional, en contraposición a los discursos oportunistas pronunciados en los foros internacionales. Mejor sería que la exposición de principios para respaldar la plausible lucha contra el hambre a nivel mundial se signara con hechos, y no con palabras.

Sólo después de comprender el alcance del flagelo del hambre, que azota a tantos compatriotas, se podrá reafirmar la postura de que Guatemala no merece seguir soportando las consecuencias de actitudes prepotentes y absurdas.

Ahora que se ha anunciado la puesta en marcha de un Plan Sectorial para la Recuperación Nutricional, a cargo del Ministerio de Salud, bien podrían sentarse las bases de cooperación y complementación de los esfuerzos entre el sector público y la sociedad organizada.

ESCRITO POR: