DE MIS NOTAS – Educación, ¿a quién escoger?
Suenan ahora en la palestra los nombres de Ana de Molina y el doctor Olmedo España. La primera fue ministra de Finanzas Públicas en tiempos de Ramiro De León y tiene larga experiencia en política monetaria, planificación, evaluación y elaboración de proyectos, así como en financiamiento internacional y cooperación técnica. Es la actual decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad del Istmo. Al segundo, lo conozco mas íntimamente, pues obtuvo su segundo doctorado en la facultad que dirijo en la Universidad Panamericana, hace casi una década. Es autor de 12 libros sobre educación, campo al cual le ha dedicado toda su vida profesional. La cartera de educación siempre ha enfrentado una dicotomía singular: por un lado, requiere de un grado excepcional de eficiencia administrativa para alcanzar la efectividad operativa vía el manejo de un presupuesto de más de Q6 mil 400 millones. Por el otro, demanda un conocimiento profundo de la problemática educativa, las diversas propuestas que están en la palestra desde hace años, como la controversial Reforma Educativa, que tanto polvo ha levantado siempre. Sin embargo, uno de los problemas más grandes que siempre ha impedido que este ministerio mejore sus indicadores de éxito en términos de eficiencia y efectividad ha sido la compleja relación con las organizaciones magisteriales sindicales, concretamente, con líderes como Joviel Acevedo, de la Asamblea del Magisterio. Tan grotesco como parezca, pero tender puentes de comunicación con estos sindicalistas se vuelve casi como el mayor requisito para el nuevo ministro de Educación, pues sin lograr una plataforma política consensuada con este gremio, todo el trabajo del ministerio se convierte en un mero manejo de crisis, paros y boicots. Me entero por varias fuentes que el gremio magisterial se inclina por el doctor Olmedo España, dado que éste ha venido cultivando desde hace varios años a sus líderes, escuchando sus planteamientos, enterándose desde adentro de sus percepciones y visiones y, ante todo, teniendo la oportunidad de presentar la propuesta educativa de la UNE, de la cual es el autor, todo lo cual implica una gran ventaja política para la administración Colom. La fórmula ideal, por supuesto, sería la unión de estos dos talentos. La posibilidad de una sinergia trabajando bajo un mismo techo sería el escenario ideal. Ana de Molina es experta en manejo de finanzas, y ha demostrado ser buena administradora. Olmedo España es un científico de la investigación social y educador, con demostradas capacidades de ser operador político. Pero me temo que sólo hay espacio para un líder en términos de conducción y autoridad. No puede haber dos. Como reza la Biblia: Una casa dividida no prevalece Ambos son intelectuales de mucho peso, y no creo que ninguno de los dos acepte una segunda posición. Lo cual le plantea a Álvaro Colom el dilema de escoger bajo un prisma de conveniencia política, dadas las complejidades que plantean el liderazgo magisterial, por su corte contestatario y comprobada radicalidad en las negociaciones. Mi opinión es que no se puede hacer nada en el Ministerio de Educación a menos que con mucha destreza política se llegue a un consenso con el grupo sindical de ese gremio. alfredkalt@gmail.com