DE MIS NOTAS – Sueños rotos
La foto de los paisanos deportados con caras de desilusión y un poco de vergüenza descendiendo del avión abrieron mi anaquel de recuerdos de la última vez que estuve en Seattle y Houston: imágenes de compatriotas trabajando en los campos agrícolas, cargando cajas de papas con una sonrisa a flor de labio. Recuerdo también al paisano de Toto sirviendo la mesa en el restaurante Rioja, de Houston, muy contento de encontrarse con un chapín canche. Unos pocos entre los millones de chapines emigrados a la tierra del Tío Sam. Reflexionaba cuán grande es la fuerza del espíritu emprendedor que le hace estar dispuesto a pasar días enteros en frente de la embajada estadounidense mendigando una visa de turista. Y si no la consigue, atreverse a entregarle el sudor de años de ahorro a un coyote que vende extravíos y escondrijos oscuros y, muchas veces, traición y mentira. Sin duda, el valor para escapar sigilosamente de los policías mejicanos en su travesía de paranoia e incomodidad a través de miles de kilómetros hasta llegar a la frontera de la tierra prometida esconde un profundo deseo de mejorar. Es el sueño de una vida digna y la tranquilidad de contar con su tortillas y el plato de frijoles. Poder vivir no en un tugurio, sino en un apartamento alfombrado y con comodidades. Y la oportunidad de progresar con un negocio propio. También es el bienestar que siente el padre al ver a su hija estudiando en la clase de una escuela pública equipada, limpia y con olor a orden superior. O tener la plata para comprarse un buen vehículo. Pero ahora su compleja situación migratoria se dificulta. La intensificación de la persecución de ilegales con la nueva estrategia de control puesta en marcha, con la aprobación de billones de dólares para el presupuesto del Servicio de Inmigración y Naturalización, ha incrementado las redadas, las capturas y las deportaciones en los últimos meses. Cientos de nuevos agentes, equipo sofisticado electrónico, que ve y oye, en la más negra de las noches, apoyo aéreo y docenas de coyotes falsos son algunas de las medidas que se están comenzando a poner en práctica. La severidad de las penas y multas a las compañías que contratan a indocumentados también presagia hacer muy dura la vida de aquel que sueña con la libertad y la oportunidad. Cuando Juan Chapín decide emigrar hacia la tierra de McDonald’s y la capital de los chunches, no se va porque no ama a su patria, sino huyendo del desempleo, la inseguridad, el transporte atestado, las escuelas sin pupitres, los hospitales sin medicinas y la canasta básica de precios inaccesibles. Si es un campesino, no se va detrás de un pedazo de tierra en dónde sembrar su milpa de hambre. Si es un obrero, no huye evadiendo el trabajo honrado.Todos buscan una patria en donde vivir en paz, un plato de comida seguro y una oportunidad de progresar con su propio esfuerzo y creatividad. Quieren ver premiada su responsabilidad, si encontraran la oportunidad y la posibilidad de prosperar. Pero eso no se da sino en un país en donde se promueva la inversión, la libertad y las facilidades de producir en paz. Esos fueron los ingredientes básicos que hicieron posible el desarrollo de los Estados Unidos. Condiciones todas que aquí estamos lejos todavía de alcanzar.alfredkalt@gmail.com