De mis notasClonar o no clonar: un sano debate

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Para la persona que tiene a un ser querido condenado a una silla de ruedas y a quien debe cuidar las 24 horas del día, la noticia de una posible cura para el Alzheimmer es una luz al final de un largo y oscuro túnel. Y es que es una enfermedad progresiva que apunta hacia la pérdida de todas sus capacidades mentales. Verbigracia, convertirse en un vegetal total.

También es motivo de esperanza el saber de la posibilidad de una cura para el padre de familia a quien, en la plenitud de su vida profesional, le han diagnosticado la enfermedad de Parkinson. Detectada tempranamente lo único que podía hacer era resignarse a la toma de cierto tipo de drogas que reducirán los efectos hasta cierto grado y aceptar la inevitabilidad progresiva de su enfermedad para incapacitarlo totalmente. Ahora sueña con una cura.

Millones de personas alrededor del mundo padecen enfermedades incurables o con cuadros médicos de pronósticos terminales, desde atrofia de órganos vitales, hasta enfermedades como la diabetes, cáncer, etc. Miles mueren cada día sin esperanza de una cura. Para las víctimas de estas enfermedades y sus familiares es una situación difícil y traumática.

El anuncio de Advanced Cell Technology recientemente, ha generado esperanzas para estas personas, pues con el nuevo descubrimiento en un futuro cercano podrán recibir un transplante de células que al multiplicarse irán sustituyendo las células enfermas por células sanas hasta la regeneración completa.

Un reporte de la BBC sobre la clonación terapéutica señala que ésta comienza a partir de las controvertidas células no diferenciadas. ?Los investigadores creen que en algún momento van a poder reemplazar las células muertas, como las neuronas o células de la médula espinal, para curar a aquellas personas que tienen una lesión o que padecen de una determinada enfermedad?.

El tipo de células no diferenciadas más flexibles se obtiene a partir de los embriones, los cuales son destruidos en el proceso. Este es el punto álgido del debate ético entre los científicos y los legisladores, algunos de los cuales consideran que un embrión es una vida humana.

Los investigadores sostienen que la clonación de embriones eliminaría el rechazo biológico que se puede producir al trasplantar al paciente células no diferenciadas que no son de un donante compatible. Las ventajas obviamente son enormes y las posibilidades de recuperación para millones de personas un alta posibilidad en el mediano futuro?.

Las implicaciones éticas y morales de la clonación embrionaria han generado un encendido debate a nivel mundial. Los voceros religiosos se oponen a la clonación embrionaria calificándolo como ?meterse a jugar a Dios, reduciendo la vida humana como si fuera pieza de repuesto?. El judaísmo es mas cauteloso y afirma que para ellos los embriones mayores de 8 semanas no son considerados embriones, luego, la utilización para fines terapéuticos sería válida.

La mayoría de científicos apoya la clonación con fines terapéuticos por su valor en salvar vidas y reducir el dolor de millones de personas.

Para ellos la justificación ética es precisamente el poder beneficiar a la humanidad. Este punto de vista es particularmente aceptado por los familiares de los enfermos con enfermedades degenerativas y terminales que ven la ?mano de Dios? auxiliándolos en poder salir de su miseria. Los experimentos biotecnológicos encierran peligros aún no descubiertos.

Es evidente la necesidad de continuar y no detener la investigación científica en este campo. Los primeros en colaborar en los primeros experimentos son los propios enfermos.

No hay duda de que este tema necesita mayor debate para conciliar los intereses éticos con las necesidades sentidas de los enfermos. Ya existe un consenso casi unánime que la clonación de seres humanos es una caja de Pandora que no se debe abrir y ya se perfila una prohibición mundial para evitar tal aberración.

El desafío estriba, pues, en poder profundizar con mayor objetividad el tema de la clonación, diferenciando con claridad la frontera entre el beneficio y la transgresión ética.

ESCRITO POR:

Alfred Kaltschmitt

Licenciado en Periodismo, Ph.D. en Investigación Social. Ha sido columnista de Prensa Libre por 28 años. Ha dirigido varios medios radiales y televisivos. Decano fundador de la Universidad Panamericana.