Palabras de papelEn el mismo costal
?Atacar a la Minugua es atacar a la ONU, y con ello al resto de países de la comunidad internacional y su sentido común. Ultimamente a eso se le considera terrorismo en USA?.
Imagínese usted tan descabellado razonamiento que cuando lo leí me puse a reír, aunque también me dio lástima el autor de los mensajes enviados en el correo electrónico por alguien que dice llamarse José María Juncá Jardíl (¡¿?!), a raíz de un intrascendente artículo que publiqué el jueves anterior acerca de los requisitos que los periodistas deben cumplir para acreditarse en la Minugua.
Inicialmente me compara con la columnista Karen Escaler, a quien jamás en mi vida he visto y cuyos planteamientos políticos y militares no comparto en absoluto, lo que no significa que no respete su legítimo derecho a pensar como le dé la gana.
Tengo la impresión de que al ponerme a mí y a la señora Escaler en el mismo costal, y de calificarnos a ambos de ?engendros?, obedece al contenido mordaz del citado artículo, ignorando numerosas columnas en las que me he referido positivamente a la Minugua, y a los roces personales que doña Karen ha tenido con el vocero de la intocable Misión.
De todas formas, no dejan de ser más que coincidentes los epítetos del autor de los mensajes con tan chapinísimos apellidos, con el acendrado afecto que le tiene al señor Piola a la columnista.
Al responderle el primer mensaje, yo le decía a quien dice apellidarse Juncá Jardíl que no escribo anónimamente, pues junto con mis artículos se publican mi nombre, mi fotografía y mi dirección electrónica. Además, le anoté el número de teléfono a donde me puede llamar.
Pero el valiente y espontáneo defensor de la Minugua dice en su segundo mensaje que él no me da a conocer sus datos porque ?correría riesgos innecesarios?, pues ya sabe ?cómo se las gastan sus cuates (los míos) del FRG?.
Imagínese usted que ha leído mis artículos críticos respecto del eferregismo, considerar amigos míos a los dirigentes del partido oficial.
En su oficiosa y gratuita (?) defensa, el valeroso autor de los mensajes dice que no debe extrañar que la Minugua ?acuda? a mínimas medidas de seguridad, ?en un país tan violento?, en referencia a que los periodistas que visitan la oficina de prensa de la Misión ?siempre deben estar acompañados por un funcionario?.
Aliviados estamos de tanto recelo ante los temibles reporteros.
En cuanto a otros conceptos que vierte contra la señora Escaler, si ese tipejo que se escuda en el anonimato del correo electrónico tiene un poquito de decencia, que se lo diga en su cara y no que se esconda tras su ruin cobardía.
(Cierto predicador le recordó a Romualdo que a la bestia apocalíptica la identifican con el número 666, pero ignora por qué a un tal Chema Jardín le dicen el 333).