PersistenciaLa mujer y su cuerpo

Margarita Carrera

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Los varones disponen de la guerra, hacen las leyes, imaginan religiones y gobiernan el mundo. Y aunque con el Talibán las mujeres llegan a estar confinadas, marginadas y prisioneras al extremo, en todas partes del mundo son precisamente los varones quienes tienen a su cargo la religión y la política que conducen a la violencia, a la guerra y al exterminio.

En los Estados Unidos son principalmente varones quienes están disponiendo de todo un aparato de guerra en contra de un país empobrecido y hundido en la ignorancia y el fanatismo. Asimismo, todos los talibanes son varones enfurecidos que gritan por la ?guerra santa?, mientras esclavizan de manera infame a sus mujeres. También son varones los suicidas terroristas.

¿Y en Guatemala? Son varones los que siempre ha dirigido al país y los que hacen las leyes. Leyes que son aceptadas o rechazadas por otros varones que poseen poder espiritual o material. Así a la mujer se le dictan leyes de lo que debe hacer o no hacer con su cuerpo.

Al colmo de imponerle como obligación someterse a la maternidad forzada aún a riesgo de su propia vida. Si está casada, ha de someterse a lo que su marido dicte. Si es católica o protestante, ha de obedecer ciegamente lo dictado por el Papa, el cura o el pastor. En todo caso, ha de dejar de pensar con su propia cabeza. Pero, sobre todo, ha de convencerse que su cuerpo no le pertenece a ella sino a los varones.

Tal vez no tanto en las altas esferas económicas, pero sí en los grupos familiares de escasos recursos. No digamos en las etnias mayas. En nombre de la sagrada ?tradición? ella debe olvidar su propio cuerpo y aspiraciones y dedicarse a parir y cuidar hijos para honra y gloria de un marido que generalmente es promiscuo e irresponsable.

Sin tener en cuenta que la mujer es también un ser humano, a ella se le dictan leyes para que controle o no controle su cuerpo al servicio del macho, quien a menudo la maltrata y hasta la golpea. Ella debe permanecer en silencio y aceptar que ese es su destino. No se olvide que, según la Biblia, ella es la culpable de todos los males del mundo. Desde entonces, condenada a parir con dolor todos los hijos que los varones quieran.

Y aunque son varones casi todos los diputados guatemaltecos, hay algunas mujeres que aún velan por los derechos de sus congéneres.

Así, el Congreso acaba de dar el texto definitivo de la recién aprobada Ley de Desarrollo Social, en la que toma en cuenta a la mujer en la planificación familiar.

Se trata de preservar su propia salud y la de sus hijos. En este sentido esta Ley contribuye a su bienestar y al de su familia, por lo que en lugar de atacarla hay que apoyarla en contra de cualquier postura religiosa y machista. Recuérdese que nadie sino ella sufre los temibles dolores del parte y los cuidados infinitos de la crianza.

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