PERSPECTIVAS – ¿Diálogo o negociación?
Un primer elemento es la consideración que esos ejercicios han sido utilizados por todos los gobiernos desde 1985 a la fecha, sin aclarar desde un inicio los objetivos, alcances, metodología ni temporalidad. Han sido ejercicios disuasivos, para oxigenar y legitimar al gobierno de turno en “momentos de crisis”, en cuyo caso su valor se ha reducido en forma significativa. No podemos seguir hablando de “crisis”, ya que nuestros avatares sobrepasan el concepto. Más bien, y como lo planteó en días pasados Bernardo Arévalo, valdría la pena acuñar el concepto de “anormalidad permanente”.Un segundo elemento es clarificar si estamos hablando de diálogo, concertación o negociación. Cada uno conlleva organizaciones, compromisos y resultados de diversa naturaleza y complejidad. Es básico relanzar la importancia y vigencia de los tres conceptos, pero bajo la premisa de que serán atrayentes en la medida en que sus resultados sean tangibles y medibles, en un tiempo establecido. Seguramente, el tema fiscal sí cumpla este requisito, pero a partir de lo que se logre generar en la actual Comisión del Pacto Fiscal.Otro factor por considerar está dado por la urgencia de romper con los ejercicios urbano-centralistas, donde terminan participando los mismos de siempre; donde no se promueven distintas visiones, sino más bien la validación de una ruta por demás recorrida. Queda, pues, el reto de reproducir el probable ejercicio en el nivel local —municipal—.Los procesos nacionales realizados —diálogos— han creado generalidades y buenas intenciones. Ahora, corresponderá avanzar en materia de acuerdos específicos, compromisos, corresponsabilidades y financiación. ¿Hay certezas para ello? ¿Se quiere llegar hasta esta fase? ¿Se tratará el tema del Estado deseable? Algunas preguntas por resolver en las siguientes semanas: ¿por qué y para qué esta iniciativa, al inicio de un gobierno? ¿Hay claridad sobre el tipo de ejercicio que se desea? ¿Quién y cómo participará? ¿Será un proceso inducido o abierto? ¿Será un espacio para oxigenar o generar salidas? ¿Hasta dónde se pretenderá llegar? ¿Cómo se conectará esta propuesta con el llamado al acuerdo político parlamentario, anunciado recientemente? ¿Cómo se manejarán los seguros disensos?En la medida en que sigan desgastando estas prácticas, se fortalecerán aún más los rasgos autoritarios de nuestra sociedad. El diseño previo del ejercicio es fundamental. rlrosal@yahoo.es