EDITORIAL
Poco positivo para el rescate
El 2016 agoniza, y como suele suceder al hacer un balance, es muy poco lo rescatable como para afirmar que el país mejoró durante el último año, por lo menos en los más relevantes indicadores de desarrollo.
Entre lo más lamentable está la virtual pérdida de 12 meses para que el Gobierno diera muestras convincentes de que podría aspirarse a un cambio de rumbo. No fue así, y lejos de reforzar una batalla contra la corrupción, como la iniciada en el 2015, queda la impresión de un nuevo retroceso o por lo menos de que será mucho más difícil desarticular a las redes mafiosas.
Cuando ni siquiera se cumple un año de gobierno, es más que vergonzoso que familiares cercanos del presidente Jimmy Morales resultaran involucrados en un escándalo de corrupción por el cobro de servicios inexistentes en el Registro General de la Propiedad, otro reducto mafioso que incluso tiene tras las rejas a Anabella de León, última titular de esa dependencia.
Solo el tiempo dirá en qué medida afectó el compromiso del mandatario en la lucha anticorrupción, pero que paradójicamente en las semanas posteriores otros hechos permitieron a la opinión pública deducir que habría un giro gubernamental, como en efecto se pudo ratificar con los esfuerzos del mandatario por incidir en la integración de una nueva junta directiva del Congreso.
De ese estigma tampoco escapó el vicepresidente Jafeth Cabrera, sobre quien pesan denuncias de que habría recibido un jugoso aporte económico del narcotráfico para financiar la campaña electoral del 2015. Solo será cuestión de tiempo para saber si existen pruebas suficientes para abrirle encausamiento.
Ciertamente, pocas son las instituciones de servicio público que puedan obtener una nota positiva, y dentro de estas vale destacar algo de lo hecho hasta ahora por el Ministerio de Gobernación, cuya figura central, Francisco Rivas, ha realizado esfuerzos meritorios para sacar a esa dependencia del lastre de los últimos años, pero también por combatir la corrupción interna y las constantes presiones para favorecer a delgados de oscuros personajes.
Sin embargo, poca duda cabe de que es el Ministerio Público la entidad que mayores méritos acumula en el cumplimiento del deber, pues sus incuestionables esfuerzos han dejado durante los últimos meses un huella imborrable en el combate de ese flagelo y de las diversas expresiones de criminalidad, capturando incluso a algunos de sus propios integrantes, como ocurrió ayer con la detención de un auxiliar fiscal ligado a un grupo señalado de sicariato.
Con los resultados obtenidos hasta hoy por quienes tienen en sus manos la conducción del MP se constata que es posible combatir la criminalidad común y también a las más poderosas estructuras incrustadas en el aparato público. La afortunada coincidencia de tener a figuras como el ministro Rivas y a la fiscal general Aldana en la actual coyuntura permiten concluir en que es posible el combate del crimen y para ello solo se necesita el apoyo financiero sin regateos para trabajar con absoluta independencia.